domingo, 9 de noviembre de 2008

Blue Sunday





El domingo por la tarde suele ser uno de los momentos de bajón de la semana, algo así como los lunes por la mañana ("I don´t like Mondays, decía la famosa canción de Bob Geldof que relataba un trágico suceso real que le aconteció a un niño que se suicidó).

Siguiendo con la nostalgia otoñal, inevitablemente me retrotraigo a los momentos de mi infancia. Los domingos por la tarde solíamos pasarlos en casa de mi abuela, donde sus hermanos y sus hijas iban a visitarla, tanto a ella como a mi bisabuela, para terminar jugando al parchís y tomar riquísimos cafés con leche y galletas María. Los hombres iban a la Condomina o si el Real Murcia jugaba fuera entonces oían la radio o veían la televisión para ver cómo se desarrollaba la liga. Creo que entonces estaba el Estudio Estadio 1 y luego a partir de las 9 ponían el Estudio Estadio 2. O lo mismo eso sucedió mucho más tarde..., no lo sé. Ese día comíamos allí, por lo general arroz o asado, bajo el espejo de sastre de mi abuelo y una espléndida acuarela de Victorio Nicolás de una de sus típicas casas huertanas con parra y palmeras. La televisión estaba puesta todo el día y recuerdo programas como La Casa de la Pradera, más tarde la reposición de Curro Jiménez, el cine mudo de Chaplin y Buster Keaton y, sobre todo, la serie de anime japonés Candy Candy.

Aquellos dibujos animados no se los perdían muchas de aquellas chicas que habían crecido viendo Heidi, Marco o La Abeja Maya pero que ya a esa edad se sentían identificadas con las aventuras y desventuras de esta niña huérfana que crecía en un orfanato, como Ana de las Tejas Verdes y luego era adoptada por una familia, sobre todo cuando Candy crecía y vivía sus amores platónicos con Anthony primero y Terry después. En España la serie finalizó antes de tiempo, cuando este último se marchaba a América. Parece que tuvo un final un tanto triste y rocambolesco por lo que, sabiendo lo que pasó después, fue casi mejor que la serie acabara ahí. Candy Candy era de lo más romántica y lacrimógena, aún así, una, que es un tanto masoquista para estas cosas, disfrutaba muchísimo con todo el drama. Todavía recuerdo la letra en japonés del comienzo y final de la serie. Era un recuerdo que quería archivar en uno de los estantes de esta Wunderkammer. Así que ahí queda, convenientemente archivado y minuciosamente etiquetado.



17 comentarios:

sushi de anguila dijo...

Wunderk, te encantará visitar esta página, donde puedes encontrar la letra en japones de la serie y descubrir curiosidades tales como que Candy fue doblada por la misma actriz que la inolvidable Sayaka de Mazinger Z

http://www.candycandy.fdns.net/letras2.htm

Wunderk dijo...

Sushi, muchísimas gracias por el enlace.

Precisamente estaba buscando la letra en japonés pero no había visto esta página tan interesante.

Qué gracia saber ahora lo que significaba la canción... En el fondo son los mismos sentimientos que teníamos las chicas de trece ¿? años de entonces (no recuerdo bien la edad que tenía). Las mismas inseguridades, los mismos sueños y la zozobra que produce dejar la niñez. Lo de que se sienta pecosa y rechoncha también me recuerda a Esther y su mundo.

Tampoco sabía lo de Mazinger Z (que también veía, por supuesto)

¡Mil gracias!

Ramón Monedero dijo...

Cuando era un crío recuerdo que veía "Candy, Candy" con un amigo porque ¡nos gustaba la protagonista! Como lo lees. Recuerdo que al final de la cabecera del principio, Candy guiñaba el ojo a lá cámara y mi amigo y yo nos peleábamos porque cada uno decía que Candy le había guiñado el ojo a él...
No comment

Athena dijo...

Qué verdad lo de las tardes de domingo... todavía me embarga esa sensación de tristeza, y creo que es porque, al día siguiente, vuelvo a clase, aunque ahora en el lado contrario. Pero como decía Felipe, el amigo de Mafalda, "lo que me fastidia no es la maestra, el estudio, los exámenes, ni todo eso... sino TODOS ESOS MALDITOS DÍAS DE CLASE".
Volviendo a los domingos, en mi casa se hacía arroz y conejo y mis titos venían a ver a mi abuela, que vivía con nosotros. Además, echaban la partida de cinquillo apostando a peseta, bajo la mesa camilla. Mientras, mis hermanas, mi prima y yo estábamos arriba, en nuestra habitación, jugando con las muñecas que ya sabéis.
"Candy Candy" no me llegó a enganchar, porque era demasiado lacrimógena, pero sí que recuerdo el besazo que se da con Terry (que era más tío que Anthony, dónde va a parar). "Ana de las Tejas Verdes" sí que me gustaba (la tengo por ahí grabada y todo).
Y, don Ramón, no se traumatice, todos tenemos nuestros líos con los dibujos. A mí me gustaba el Fénix de "Los Caballeros del Zodíaco"... y ya estaba grandecica.

Wunderk dijo...

Je, je, nuestros domingos de infancia son muy parecidos.

Y Ana de las Tejas Verdes me gustaba un montón. Está claro que somos aficionadas a las historias tipo Jane Eyre, chicas del siglo XIX que se forjan a sí mismas y que buscaban su independencia trabajando como institutrices o maestras. Niñas que habían crecido en orfanatos y que habían pasado una mala infancia.

No lo puedo remediar, ese tipo de historias me encantan.

Aquí dejo un tributo a Anne:

http://www.youtube.com/watch?=aSbgSR_GYLU

Era muy graciosa la actriz que hacía de Ana en la serie de televisión de 1985. Luego cuando se hacía mayor ella seguía interpretando el personaje y era muy curioso ver a una niña vestida de mujer, con esos trajes que le estaban enormes y ese moño que llevaba. Pero como ella era tan entrañable a mí me gustaba el que dejasen a la misma actriz.

Wunderk dijo...

Ramón: Es que Candy era una monada... así que no me extraña ese amor por un dibujo anime.

A mí me gustaban los chicos del Comando G:

http://www.youtube.com/watch?v=V3cJHKipWbg

Athena dijo...

Madre mía, "Comando G".Viendo el clip de youtube me he dado cuenta de que copieteaban a "Star Wars" descaradamente.
A mí me gustaba el caballero de "Dragones y mazmorras" por ser moreno y un poco chistoso.

http://www.youtube.com/watch?v=Mx6JdhGBMtc

Afterimago dijo...

vaya un viaje en el tiempo acabo de hacer leyendo este post y los comentarios de wunderk y athena... recuerdo mis domingos por la tarde con mis hermanas, las tres tiradas en los profitos tan ergonómicos que tenían mis padres en el salón, disfrutando de las continuas desgracias que le pasaban a Candy Candy. A veces, incluso se unían algunas vecinas del edificio y terminábamos el día montando la ciudad de playmobil en mi habitación!
A mí particularmente me encantaba

Ana de las tejas verdes y mi hermana se metía conmigo porque decía que era una cursi... claro, que yo le respondía qu lo que a ella en realidad le pasaba era que era una marimacho... y las peleas eran continuas... en fin...

athena, felipe es uno de mis personajas favoritos de mafalda (recuerdo que tenía una compañera en la carrera que era su fan número uno ;-)), pero con el personaje de quino con el que realmente me quedo es con libertad. es fantástica!

sushi de anguila dijo...

Lo mejor de 'Candy Candy', y del anime en general, es cómo reflejan las ganas de llorar...planos fijos sobre esos ojazos redondos como platos soperos, impropios de un japonés, y ves cómo reverberan y reverberan hasta que,finalmente, una lágrima (un rayajo blanco) se escurre mejilla abajo.... y en eso que han consumido como 30 segundos, han generado un dramatismo y una emotividad colosales con tanto estatismo, y se han ahorrado una pasta y muchísimo tiempo en la elaboración de nuevos dibujos... Anda que no son listos n na...si es que unos tíos que inventaron el surimi, el DVD o el precioso Aichi Ryusei

http://yashico.cool.ne.jp/image/B7A2_01.jpg

son para quitarse el sombrero...

Wunderk dijo...

Nada mejor que esos preciosos y expresivos ojos de los dibujos japoneses. Muy bueno, Sushi, lo que nos hacían llorar con esos preciosos segundos.

Qué bien, Afterimago, que también te gustara Candy y Ana de las Tejas Verdes. Yo tenía una amiga en La Manga que decía que me parecía a la amiga de Ana, Diana. Athena debe pensar que me parezco más a una tal Mónica ;D ...

Yo jugaba con mi hermano y mis primos a Comando G en la playa. No sé si se acordará. Y los sábados por la mañana transformábamos la cama de mis padres en nuestra nave espacial, ¡Ave fénix!

Pale Blonde dijo...

Qué bien recordar la melodía de Candy,Candy!!!Cuántos años hacía que no la oía...Yo me tragué la serie entera y además hice la colección de cromos PANINI sobre la serie...:-D Tengo los recuerdos muy difusos (yo creo que tenia 8 o 9 años) pero sí que me acuerdo de la sensacion de lo que para mí comenzó siendo una serie alegre que luego pasó a ser un culebrón increíble...
Mis domingos por la tarde eran de arroz y pollo en familia y luego sobremesa viendo la tele hasta que se acababan los dibujos...

Antonio Rentero dijo...

Yo a Candy Candy la descubri en Italia años antes de que la emitieran en España, junto a otros personajes como Lady oscar (este no se si lo han emitido aqui), Lupin III (¡¡¡divertidisimo!!!) o los dibujos animados de los Pitufos (alli eran "i Pufi").

De Candy Candy me descojonaba, la veia ultrañoña y ademas eran ridiculas esas lagrimas densas como legañas, que se las llevaba el viento y todo de lo grandes que eran... o el gran misterio, ¿como podria correr con esos piececicos que eran muñoncicos al final de las piernas largas como un dia sin pan?

Yo era de Marco (aunque me deprimia mucho) y como no de Mazinger Z... con Koji Labuto a lomos de una moto (que es lo que hago yo pq no tengo suficiente aleacion de japanium como para construirme mi propio bruto mecanico) y con la memoria siempre viva de aquel capitulo que indiscutiblemente marco a toda una generacion... cuando Mazinger se enfrento al robot volador Baras K-9, y como aun no tenia su arnes planeador, en el Instituto Fotoatomico alguien tuvo la brillante idea de colocarle a Afrodita A dos misiles tamaño XXL en el pecho (con diseño probablemente de Russ Meyer) para que Mazinger los cogiera al vuelo y alzase el idem.

Creo que nuestra vida en ese momento cambio de rumbo y asi se explican los posteriores y devastadores efectos sociales de Sabrina Salerno, Samantha Fox, Pamela Anderson...

sushi de anguila dijo...

JAJAJAJAJA, Rentero-San... ha dado usted con la tecla que explica muchas de mis obsesiones... benditas pechugas explosivas de Afrodita-A, y viva Sayaka, la primera japonesa de lasmuchas de las que he estado enamorado... gracias por ahorrarme un pastón en el diván del psicoanalista

Por cierto, en mi casa hubo un drama familiar con lo de el día que le ponían las alas a Mazinger-Z... Coincidió con la Primera Comunión de mi hermano, y todos los críos, además de llorar un montón, nos amotinamos a ver si nos ponían el capítulo en una tele del restaurante Hispano...año 1978, nada menos...la misma edad que la Constitución....

Antonio Rentero dijo...

De nada querido Unagi-san, todo sea por ayudarte a hallar respuesta a tus devaneos mamarios metafísicos :-)

Wunderk dijo...

Pale, qué gracia, hemos coincidido muchos con lo de los "domingos de arroz y pollo", a lo mejor se debería haber llamado esta entrada así en vez de blue Sunday.

Rentero, ¡qué bueno lo del impacto producido en nuestra generación los superproyectiles de Afrodita A!

Compramos en la FNAC la serie en DVD de Mazinger Z pero está doblada en español sudamericano (¿lo he dicho bien?) y no suena como cuando pequeños. Me encantaba la canción:

"Mazinger...
planeador abajo...
La maldad y el terror
Koji puede dominar
Y con él, su robot, Mazinger!
Mazinger es fuerte y cuidado
!es una furia¡
No pueden con él
preparadoa combatir estáaaa
Es inmortal, el robot,
siempre lucha por la paz
su amistad y su amor
Koji puede controlaar (...)
Mazinger, sííííí!!!"

Antonio Rentero dijo...

Yo tengo por ahi un CD con una montonera de capitulos de Mazinger, pero no me atrevo a revisitarlos no sea que se me caiga el mito como me paso con "Los 3 Investigadores".

Ya decia Pumares que no era bueno ver de mayor las pelis mitificadas en la infancia. En mi caso no ha surtido efecto, pq los clasicos de la Hammer, "La guerra de las glaxias", "King Kong" (la del año 32) y alguna otra me siguen emocionando y asombrando 30 años despues de haberlas visto por primera vez...

Wunderk dijo...

Ay, el bueno de Pumares, qué tiempos aquellos... El fan auténtico era mi hermano que no se perdía ni un programa suyo y dormía pegado a la radio.