jueves, 19 de febrero de 2009

Ingrid Bergman y Juana de Arco



Es curioso ver la relación tan especial que la actriz Ingrid Bergman tuvo con una de las grandes heroínas del siglo XV, canonizada en 1920, como fue Juana de Arco, la famosa doncella de Orleans.

Buscando críticas sobre la película que la actriz sueca rodara en 1948 y que le valió su cuarta nominación a los óscars, me he topado con una página especialmente dedicada al personaje y a la actriz. La Bergman no sólo tuvo ocasión de encarnar a la santa francesa en la premiada película de Victor Fleming, sino que la interpretó en el teatro, tanto en 1946, en una producción de Broadway que llevó por título Joan of Lorraine, como posteriormente entre 1953-1954, dirigida esta vez por su marido el gran cineasta Roberto Rossellini. Parece ser que desde pequeña tenía gran devoción a la santa y fue ella misma la que puso gran empeño en que se rodara el famoso clásico de Hollywood.

En el caso de la obra de Rossellini, que fue llevada a diversos teatros de ciudades europeas, como España, también se hizo una versión cinematográfica en 1954. Se basaba en un oratorio de Paul Claudel que llevaba el título de Juana de Arco en la Hoguera.

En esa página también cuentan que cuando Ingrid Bergman murió tenía en su mesilla una colección de libros y cosas relacionadas con la santa, así como una bolsita con tierra de Orleans.

No sé por qué siempre me atrajo su vida. Puede que la culpa la tenga la famosa canción de Orchestral Maneouvres in the Dark, que como nunca me cansaré de repetir, es una de mis canciones favoritas de todos los tiempos. Creo que la canción me llevó a sumergirme en las biografías y novelas de la dama, admirada por los escultistas y a la que se le pide en las oraciones a ella dirigidas que conceda amor a la patria. A mí me llamaron la atención las cualidades que tradicionalmente se le han asociado: la valentía, la honestidad, la fe inquebrantable y por qué no, también la ingenuidad. Y siempre me sedujo verla vestida con su armadura al mando de tropas llenas de hombres.

Hace muchos años que vi la película de 1948 y en Youtube hay pocos fragmentos... es un recuerdo a revisar. Sin embargo está prácticamente al completo la impactante película del cine mudo rodada en 1928 por el director danés Carl Theodor Drayer. Impactante por su modernidad, por esas caras tan expresivas de los actores, tan bien caracterizados, en primerísimos planos, por la simbología de los objetos escogidos, por las escenas rodadas a plena luz del día y por los decorados tan escuetos.

Dejo dos fragmentos de las dos películas, separadas por veinte años. Para otro día dejo las versiones más actuales e incluso las obras literarias. Seguro que Sushi de Anguila nos hubiese deleitado con una interesantísima entrada cargada de historia, batallas y anécdotas...





6 comentarios:

Ventimiglia dijo...

Es curioso pero, ahora que lo comentas, recuerdo que tengo una cierta deuda con este personaje (con Juana de Arco, no con la Bergman, a la que venero y por la que clamo al Cielo -que no me oyó- ante la desfachatez británica de no incluirla entre las cinco actrices más bellas del siglo XX). Tengo una deuda, digo, con la de Orleans, y es que aunque me interesó levemente durante mi adolescencia, nunca ha llegado a caerme bien del todo. Y estoy seguro de que es porque he leído poco sobre ella. A ver si me pongo una década de éstas...

Un placer volver a leerte asiduamente, Wunderk.

Athena dijo...

Yo tengo la típica biografía de novelada, versión juvenil, con unos dibujos estupendos. Me encantaba el look de Juana (me gusta que se le diga "Juana" a secas, sin el "Santa" delante), con pelo redondito y liso. Es una figura a revisitar, desde luego. Y la película de Dreyer es impactante, sobre todo al pensar que es todo tal cual pasó.

Wunderk dijo...

Desde luego, Venti, menuda desfachatez la de los británicos... que la Bergman era mucha Bergman. De esas personas que debía tener también belleza interior. Aunque siempre me sorprendió ese amor tan profundo que le tuvo a Rossellini que le hizo abandonar a su familia e irse a otro país. Que eso tiene que ser muy duro... Curioso eso de que no pudiera volver a los EEUU durante un tiempo por esta causa.

Bueno, me imagino que hay cosas del personaje de Juana que pueden causar reparo, demasiado francesa, demasiado ingenua, y si uno ve la película de Luc Besson, hasta demasiado esquizofrénica. Por cierto, película que no me gustó casi nada por no decir nada.

La biografía que hiciera Mark Twain se basa mucho en la vida real, e incluso, como bien dice usted, Athena, la película de Drayer se ajustó bastante a la documentación del proceso. ¡A mí también me gustó siempre ese corte de pelo a lo garçon! Supongo que a las chicas nos atrae la idea de una mujer guerrera y más por aquellos tiempos. O como dice el título de la película de Drayer, porque hablamos de una Pasión con muchos paralelismos con la de Jesús, pero en este caso aplicado a una mujer.

Durandarte dijo...

Robert Bresson (similitud sólo fonética con Luc Besson) -tan lejos del histerismo de la versión de este último -, ofreció en sólo una hora un retrato pausado, ascético, bellísimo, de la joven mística y guerrera. Se tituló El proceso de Juana de Arco.

Un saludo.

P.

Wunderk dijo...

Durandarte, mil gracias por traer aquí la película de Bresson. A mí también me queda mucho por leer y ver sobre el personaje. El retrato de Bresson está más cerca de la imagen que yo siempre tuve de ella.

http://www.youtube.com/watch?v=j6lRhvUUl9U

He encontrado un artículo curioso de hace treinta años en El País a raíz de una exposición a ella dedicada:

http://www.elpais.com/articulo/ultima/FRANCIA/Juana/Arco/550/anos/despues/batallla/Orleans/elpepiult/19790828elpepiult_4/Tes/

La primera imagen de esta larga andadura iconográfica, la única que se realizó en vida de la heroína, es un facsímil del registro del Parlamento: el escribano de tumo, al mismo tiempo que anotaba las noticias que se gritaban en la calle, anunciando la liberación de Orleans, dibujó a la santa de perfil, con el estandarte en la mano, vestida de mujer y con cabello largo, imagen que ya anunciaba el potencial del que era portadora la muchacha, en tanto que musa, ya que por entonces su facha de hombre (armadura, pantalones, pelo corto) hizo de ella una imagen calcada de lo que iba a ser la reivindicación del feminismo beligerante de los tiempos presentes.

Y después, Juana de Arco se ha convertido en el supermercado de todos y de todo durante los siglos que han seguido: desde su primer monumento sobre el puente de Orleans, a la heroína en las cajas redondas del queso normando Cammenbert, en los manuscritos de todas las épocas, en el arte de la Restauración francesa. En las imágenes piadosas de 1900, en las medallas, en las etiquetas que anuncian la «mostaza de Orleans», o el «vinagre de vino puro», o Juana la guerrera, con casco, armadura y espada, solicitando «Pidan en todas partes achicoria de la belle jardiniere» o «La crema Juana de Arco, doncella de Orleans».

Juana en teatro, reinventada por Jean Anouilh o representada por Sarah Bernhardt. En los dieciocho filmes que la han paseado por el mundo con la cara de Ingrid Bergman o de Michèle Morgan, realizados por Víctor Fleming, o Preminger, o Bresson, o Carl Dreyer. Y Juana de Arco, a la hora del patriotismo de todos los tiempos, ha prestado su imagen para enardecer a todos. En 1902 fue apropiada por la Liga de las Mujeres de Francia, para hacerlas cantar a sus congéneres, no feministas aún: «Dignas hermanas de la doncella, en pie, a guerrear con ella, con un corazón indomable, el alma llena de esperanza, para salvar la libertad.»


Indagando en la relación Juana de Arco y feminismo también he encontrado un curioso artículo de 1927 de una mujer enfurecida porque Gabriela Mistral dijo que Juana de Arco era una payasa:

http://books.google.es/books?id=O-7e8GsLz8gC&pg=PA277&lpg=PA277&dq=juana+de+arco+y+feminismo&source=bl&ots=wh1-1mS2rX&sig=0rnBvhkMNL6QfC_iDFttvLrBs0I&hl=es&ei=huGfSZz4Noys0AW5qemsDQ&sa=X&oi=book_result&resnum=3&ct=result#PPA277,M1

Athena dijo...

¿Alguien ha visto la de Otto Preminger?