sábado, 5 de marzo de 2011

Un par de recuerdos a raíz de Cisne Negro

En los años que pasé asistiendo a mis clases de ballet siempre me llamaron la atención las fotografías en blanco y negro que adornaban las paredes de la academia. Conseguir aquellas poses tan difíciles era un reto casi imposible y de ahí que las imágenes me causaran bastante respeto. Yo diría que hasta pavor pues hubo un largo tiempo en que por horario tuve que ir con el curso más avanzado y aquello causó en mí grandes sacrificios y un estado muy próximo a un estrés emocional. Reviso antiguas fotografías de famosos bailarinas y yo creo que la cara tan expresiva de Alicia Alonso es la que se me quedó grabada a fuego. Puede que algunas de aquellas prima ballerinas fuera también Maya Plitséskaya.
Uno de los bailes que estrenamos en el Teatro Romea fue El lago de los cisnes. Qué maravillosos tutús blancos, aquellas leves plumas en el pelo y la intensidad emocional de la música de Tchaikovsky. Fue aquel curso cuando en el ensayo general, el día antes del estreno, caí por una madera en pendiente y me hice una rozadura de lo más dolorosa en una rodilla.
En fin, que todos estos recuerdos me vinieron a la memoria al ver la sensacional película El cisne negro. Es fácil que yo llore de emoción pero hacía tiempo que no acababa con un nudo en la garganta. Natalie Portman está soberbia por lo que creo que su oscar es muy merecido. Sé que la película puede pecar de extravagante, morbosa, sensual, paranaoide y barroca, como la han calificado los críticos. Pero que quieren que les diga, a mí me dejó embrujada.

7 comentarios:

Luis Gonzalez dijo...

Creo recordar que Murcia era una ciudad muy aficionada al ballet, hace varios años, tuve la ocasión de asistir con unos amigos a una gala en el Romea para ver a la hermana de uno de ellos... y me encantó, pero hasta hace cuatro años no volví a ver otra representación, y precisamente una de sus interpretaciones fue el lago de los cisnes, una maravilla poder volver a verlo en directo.

Tomaré nota de tu recomendación...;)

Paco Giménez dijo...

Que no me oiga nadie, Wunder, querida, pero a mí esto del ballet me pone un poco de los nervios. Entiendo que se trata de un arte mayor en tanto que ningún otro consigue transformar el máximo esfuerzo físico en gracia y belleza; quiero decir, que es el único arte que consiste en crear belleza con el cuerpo, sin llegar a mostrar nunca el sufrimiento que conlleva el intento de trascender los propios límites físicos de la condición humana; pero esas mallas ajustaditas, ese andar de puntillas...

Wunderkammer dijo...

Luis, yo creo que la película te gustará. El Lago de los Cisnes es siempre espectacular y emotivo.

Paco, ya ves que a mí me causaba pavor y frustración. Admiro a los músicos y bailarines por su capacidad de sacrificio. No es algo para los comunes mortales, solamente unos pocos tienen el don. En realidad pasa con todas las artes, pero la música y la danza clásica requieren horas, horas y más horas. Mucha técnica pero también un punto de genialidad. Y si uno no lo tiene en realidad pierde el tiempo. Al menos es algo que yo descubrí pronto. Aún así pasé años en danza y con el piano lo mismo me ocurrió. Lo que más me gustaba era el solfeo... porque me permitía cantar y eran como unas matemáticas más divertidas que las mates simples... que yo siempre odié. En fin, más recuerdos de infancia :D

Antonio Rentero dijo...

La película es muy desasosegante, juega con la realidad y su percepción y propone una mirada al otro lado de la cortina que envuelve la locura que te deja sin aliento.

El momento de la película al que alude el título es uno de los más impactantes que he visto en muchísimo tiempo.

Recital interpretativo de Portman, filigrana directorial de Aronofsky, justificación narrativa de los efectos digitales que pasan desapercibidos (no vemos la cámara reflejada en los espejos aunque sabemos que esta enfrente, Portman no baila así...).

"El discurso del rey" es una gran película, pero creo que "Cisne negro" es muy superior, especialmente a la hora de producir emociones en el espectador.

Lola dijo...

El ballet tiene una magia especial. He tenido la suerte de compartir habitación con una bailarina en mis tiempos de estudiante, de irme a comprar espetones con Merche Esmeralda, de ver a Alicia ALonso por Madrid...ya era muy mayor. De ver a la Plisestkaya en directo y entrevistarla. Es un mundo fascinante. Esa tortura monumental de los cuerpos. Los pies imposibles de las bailarinas. El azote de algunos profesores de danza, más cerca del sadismo que del arte....un mundo apasionante. Ojalá pueda ir a verla

Wunderkammer dijo...

Antonio, geniales tus palabras, como siempre. A mí también me encantó el detalle del espejo, de lo más inquietante. Muchos efectos de ese tipo me ponían los pelos de punta.

Disfruté muchísimo de la película, mucho más que con "El discurso del rey". Estoy totalmente de acuerdo contigo en que "Cisne negro" es superior.

Lola, pues no te la vayas a perder, ve cuanto antes, que yo creo que te va a encantar. Por cierto, que Vincent Cassel está genial de profe sádico. A mí me recordó a algunas profes de danza que tuve yo, bufff, tela marinera.

Más que la danza clásica a mí me gustaba la danza española y cuando pude elegir en el conservatorio me decanté por esa opción. A mí me sigue gustando el triple.

raúl dijo...

cuesta volver a la realidad después del baile final, desde luego, antológico, a mi me encantó, compensa con creces todo el sufrimiento anterior, porque es verdad que hay momentos de ansiedad, joer, se pasa mal!!