domingo, 19 de julio de 2009

Parecidos razonables y una gran canción




Estos días en que se desarrolla el tour de Francia me apetece hablar de un recuerdo muy entrañable de la infancia del que mi hermano estoy segura que se acordará. Así que pido disculpas por lo extravagante de esta entrada.

Creo que ya lo dije por aquí alguna vez pero ahí va. Nosotros siempre seguimos incansablemente primero al equipo ciclista Reynolds y luego a su sucesor, el Banesto. Mis primeros recuerdos de la vuelta ciclista a España y del tour de Francia están ligados a la pegadiza, electrónica y fantástica canción de Enola Gay que fue la de la vuelta ciclista de 1981 si no me equivoco. Por entonces Perico Delgado no era tan conocido como lo sería a partir de 1984 (año de todas aquellas caídas con las que tanto sufrimos y que le impidieron tener la suerte de a partir de 1985) pero para nosotros él era clavadito al moreno de OMD y Julián Gorospe al rubio, esto es a Andrew MacCluskey y Paul Humphreys respectivamente. Todavía hoy, cuando oigo los compases de la canción de Enola ya me estoy imaginando a Perico Delgado y Julián Gorospe pedaleando incansablemente por las cuestas del Tourmalet. Es más, es que escuchábamos la canción y cuando decían

"Enola Gay, is mother proud of little boy today
A-ha this kiss you give, it's never ever gonna fade away"

nosotros ni sabíamos de lo trágico de la canción, dedicada al piloto que tiró la bomba de Hiroshima. A nosotros nos gustaba pensar que en vez "gonna fade away" decían "Alpe d'Huez"... ya, ya lo sé, cualquier parecido con la realidad... Lo que hace la imaginación de unos niños que en aquel momento ni idea teníamos de inglés.

Tanto nos gustaba el ciclismo que hasta teníamos las cartas Fourier con todos los equipos. A mí me encantaba la carta de Gorospe, por supuesto, que siempre fue un chico muy apuesto, que diría mi abuela y, sobre todo un gran contrarrelojista. Él siempre fue ese comodín-gregario importantísimo tanto en el Reynolds como en el Banesto gracias al cual, estoy segura, tanto Perico Delgado como Miguel Indurain le debieron tantas y tantas victorias.

¡Qué pena que el ciclismo no sea ya lo que era antes!... Por mil razones pero sobre todo por aquellas emocionantes calurosas tardes de verano en que nuestros corazones vibraban al ritmo de los golpes de pedal de aquellos grandes ciclistas junto con la voz sin par de aquel gran locutor radiofónico y comentarista deportivo que fue Pedro González.

Esta entrada, como tantas otras de este museo personal plagado de recuerdos, va dedicado a mi hermano del alma ;)

4 comentarios:

Marinto dijo...

Pero,¡qué hermosa que eres! Hoy te has superado, sobre todo al encontrar las fotos de la baraja esa. Cuántos recuerdos, pijo. Por cierto, me da igual lo que digan realmente: para mí siempre nombran el Alpe d'Huez.

Javier Moñino dijo...

¡Qué buena anécdota!

Mi infancia ligada al ciclismo tiene forma de chapas, cómo no. Todavía recuerdos los circuitos kilómetricos que hacía con mis amigos. Tenías que arriesgar dándole fuerte, pero controlando, porque si la chapa se salía tenías que volver al sitio de donde habías golpeado y perder el turno.

Recuerdo que entre mis ciclistas favoritos estaban José Luis Laguía, Laudelino Cubino y Álvaro Pino...

¡Qué tiempos!

Wunderk dijo...

¡Qué buenos todos ellos también! Laguía también era uno de los fuertes del Reynolds, luego Banesto. Es que menudo equipo.

Lo de las chapas era ya más cosa de mi hermano, a mí no me entusiasmaba tanto, aunque ahora que lo dices también me suena haber jugado con él a chapas ciclistas (porque lo más común eran chapas futboleras, ¿verdad?).

Desde luego, ¡¡¡qué tiempos!!!

Javier Moñino dijo...

Sí, las futboleras eran más comunes porque requerían menos historias que las de ciclismo y había mucha más competencia.

Saludos.