martes, 21 de octubre de 2008

Felicidades, amigo





Leyendo a Antonio Rentero he pensado en hacer una pequeña entrada dedicada a uno de mis actores favoritos, Viggo Mortensen. Ayer fue su cumpleaños y por eso no podemos dejar de felicitarlo. No es que tenga mucho tiempo y por eso prometo revisarla con más calma y en momentos más inspirados.

Me fascinó en El Señor de los Anillos. Cuando oí que sería el Capitán Alatriste supe dese el primer momento que bordaría el papel, como así fue. Contrariamente a los detractores que criticaron el acento, a mí me pareció que le daba como más humanidad ? (sé que no es la palabra) al ya de por sí atrayente personaje de Pérez Reverte.

Pero la película que definitivamente me hizo quitarme el sombrero fue Promesas del Este del canadiense Cronenberg. Una de esas películas que son como joyas, cuando antes tienes que tragarte tropecientas en el cine para poder esperar a que llegue una que merezca realmente la pena. Cómo no, disfrute la secuencia de la pelea en los baños, pero sobre todo cómo su personaje cobraba vida. Probablemente parte de su éxito sean esos ojos profundos que parecen mostrar el alma, ojos con los que está constantemente dialogando. Eso sólo le ocurre a los grandes actores, como le pasa a Daniel Day-Lewis.

Su vida ya de por sí me parece fascinante. No sólo por ser de padre danés, por haber nacido en Nueva York, por haber vivido en Argentina hasta los once años... sino también porque es una persona muy espiritual, un artista, que escribe y pinta y no sé cuántas cosas más. Cuando lo he oído en las entrevistas que le han hecho en España en la televisión, pero especialmente en la radio, parezco sufrir una especie de encantamiento escuchando esa voz tan profunda y pausada, expresándose siempre con absoluto respeto y con una actitud de humildad, en un perfecto español.

Acaba de cumplir cincuenta años y ha dicho que iba a pasar su cumpleaños meditando. Definitivamente, debe de ser de esas personas que merecería la pena conocer y de las que uno se sentiría orgulloso de tener como amigo. Gracias, Viggo.

7 comentarios:

Antonio Rentero dijo...

Me alegra haberte servido de inspiracion ;-)

A mi tb me fascina Viggo Mortensen, me parece alguien versatil vitalmente, no solo como actor, y que pese a que la fama y/o la bohemia de su vida le podrian haber hecho perder la cabeza parece tenerla muy bien aposentada sobre los hombros y los pies firmemente anclados en la tierra.

Me llamo a mi tb mucho la atencion sobre su "planazo de cumple" ;-) y recorde la profundidad con la que vivio su experiencia en el rodaje de "El Señor de los Anillos", en el que por lo visto logro convertirse por su compromiso y autenticidad, en el "alma mater" del grupo de actores con los que compartio vivencias, hasta el punto de que todos (incluso el veretano Sir Ian McKellen), en homenaje y reconocimiento a la comunion que establecieron, se tatuaron el numero 9 en elfico (por los componente de la Comunidad del Anillo).

Se cuentan tantisimas anecdotas de ese rodaje que en su conjunto convierten a Viggo en un personaje singular, autentico y de envidiable amistad.

Como cuando al herrero encargado de confeccionar las espadas para cada personaje le pidio que ademas de la suya le fraguara (o como se diga) una adicional, mas pequeña, tipo cuchillo grande, con la que ademas de poder atacar y defenderse pudiera realizar las tareas propias que se le suponen a un montaraz como Trancos: cortar ramas, desollar conejos... y parece ser que no abandonaba su espada nunca y que se iba frecuentemente de excursion con ella, usando la pequeña precisamente para lo que la pidio, para cortar ramas, hacer hogueras, desollar conejos y trincharlos sobre el fuego.

Tb cuentan que una noche irrumpio en la carpa donde cenaban los actores y les conto que hacia una noche espectacular, con la luna llena reflejandose sobre las aguas de un cercano lago o riachuelo (no recuerdo con detalle) y salieron todos, se sentaron a la orilla, compartieron canciones, cuentos y risas y todos coinciden en recordar aquel momento como una experiencia unica, y todo gracias a Viggo.

Vamos, un poeta el tio, un alma singular.

Wunderk dijo...

Antonio, qué lujo tenerte por aquí. No sabes la de tiempo que llevo leyéndote. Y la de veces que me he cruzado contigo y me he quedado con ganas de saludarte. Pero era absurdo, claro, porque al fin y al cabo nadie nos había presentado.

Y es que a través de un blog se puede llegar a conocer mucho a una persona o al menos intuir muchas cosas. Anímate, aunque con toda la razón del mundo es normal que estés tan triste. Un superabrazo virtual.

Y lo mismo hasta te saludo cuando te vea ;)

Antonio Rentero dijo...

Pero vamos a ver, ¿qué es eso de que nadie nos ha presentado? Lo ha hecho Internet!!!

Nada, nada, déjese usted de remilgos, querida Wunder, y que no me entere yo que me ves pasar por esas calles murcianas y no me interrumpes en mi devenir y me asaltas saliendo de tu anonimato con alguna frase chocante tipo "los tipos con bigote tienen cara de hotentote" o "pues qué buena tarde se ha quedao", que yo sabré entonces responderte con el santo y seña del día, y entonces sabrás que estas ante un agente secreto de su simpática majestad (es que a mí no me hace gracia, pero me parece simpática, oyes).

Y así me das ese superabrazo pero ya no virtual, que en estos tiempos que corren si ya no estaban de mas, pues eso, que hacen falta y no sabes lo que se agradece hasta la última palabra de ánimo. Muchísimas gracias.

Wunderk dijo...

Ja, ja, ya me imagino yo atrancándome con lo del hotentote ("¿Cómo era aquello del bigote?"). Como que mejor lo de que "hay que ver que buena tarde se ha quedao". Desde luego me va a dar la risa... o me temo que me vencerá la timidez.

Más superabrazos.

Antonio Rentero dijo...

Vale, entonces lo dejamos en que me paras en la calle, me preguntas la dirección de Galerías Preciados y así la cosa queda más discreta ;-)

Wunderk dijo...

Ok, superagente.

Lo mismo digo: "Hola, Rentero. Soy K. Wunder-k"

Antonio Rentero dijo...

A lo que yo, para q compruebes que nadie ha suplantado mi identidad, debería responder "¿Wunder qué?".

:-)