domingo, 28 de junio de 2009

Las maravillas de Von Erlach






Uno de los libros que más me fascinaba mirar y remirar cuando era bien pequeña era un gran tomo con muchas fotografías que había por mi casa que estaba dedicado a las maravillas del mundo. Lo que no sabía es que algunos de los grabados que contenía los había realizado uno de los arquitectos austriacos más reconocidos, Johann Bernhard Fischer von Erlach (Graz, 1656-Viena, 1723). Algunos de esos grabados luego los tuve que estudiar en la carrera, como es el caso de la reconstrucción de la famosa estatua crisoelefantina de Zeus en el templo de Olimpia realizada por Fidias. Creo que aquel libro que tenía mi padre fue en parte culpable, entre otras muchas causas, de que terminase estudiando Historia del Arte.

Estos grabados los publicó Fischer von Erlach en su libro Entwurf einer historischen Architektur (Bosquejo de una Arquitectura Histórica) editado en 1721 en Viena. Consta de cinco volúmenes con ilustraciones y comentarios y está considerada como la primera historia universal comparada de la arquitectura, con gran influencia posterior. Un verdadero anticuario de los monumentos en cuyo Entwurf, como ha señalado Françoise Choay, asocia la imaginación a una intuición histórica fundada en vastos conocimientos.

También tuve la suerte con el tiempo de conocer su arquitectura cuando visité Viena: la famosa iglesia barroca de San Carlos Borromeo o Karlskirche, o la Biblioteca Nacional austriaca, que fue terminada por su hijo. Una maravilla San Carlos que todavía podía haber disfrutado más si me hubiera atrevido a subir en un ascensor que habían habilitado pues se estaban restaurando los frescos de la cúpula... yo y mi miedo a las alturas.

Quería poner aquí algunos de esos grabados de las maravillas de la antigüedad. Sobre todo algunos de los que más me gustaban cuando era pequeña como el Coloso de Rodas o el mismo Faro de Alejandría, que ahora tenemos tan presente en la retina con el anuncio de la película de Amenábar.

lunes, 22 de junio de 2009

Los cuadernos de Valéry




Es la memoria lo que hace del hombre una entidad.
Sin ella sólo tenemos transformaciones aisladas
.
Paul Valéry, Cahiers, III, 697.

El gran poeta francés Paul Valéry (1971-1945) creía que el pensamiento tiene "musculatura" y porque la tiene es preciso ejercitarla, tanto para evitar el anquilosamiento como para mostrar su fuerza. Por ello durante más de cincuenta años se levantaba de madrugada, entre las cuatro y las cinco de la mañana, y escribía durante tres o cuatro horas de temas diferentes. Disciplinaba así su mente en la quietud y en el silencio del alba, produciendo escritura pero también dibujos y pinturas.

Una sucesión ininterrumpida de notas que se acumulan en unos doscientos sesenta y un cuadernos y que constituyen el reflejo de toda una vida pues abarcan la variada y rica actividad de todo su pensamiento, con pretensión universalista y enciclopédica. Como ha señalado Sánchez Robayna: "es en la reproducción facsimilar de los manuscritos donde se percibe con claridad meridiana la multiplicidad del trabajo de sentido realizado por una mente que parece en continua efervescencia y que no cesa de interrogar los objetos del mundo y de interrogarse a sí misma".

Siempre me pareció Valéry un personaje curioso, muy propio de su época, puede que por su fascinación por la razón, como los hombres del siglo XVIII, como el propio Goethe, al que se le ha comparado, pues ambos también fueron hombres de letras fuertemente atraídos por las ciencias. Aquellos hombres de principios de siglo que creían en el positivismo y en la internacionalización de las ideas.

En cierto sentido me da pena tener abandonada esta bitácora puesto que es muy bueno ejercitar la escritura, el pensamiento y la memoria cada día, si uno se lo propone firmemente. Lo malo es el cansancio que hace que se cierren los ojos como ahora... y no saber ya ni lo que una escribe. Ya queda muy poco para que terminen estos días de trabajo intensivo...

lunes, 15 de junio de 2009

Ten ahora fuerza





Mary Shelley: ¿Qué le ha pasado a Allegra? No me lo digas. No quiero saberlo. No puedo más.

Lord Byron: Allegra ha muerto, Mary. No quería compartir este dolor porque nadie puede hacer nada, ni por ella ni por mí. Tu dolor es tan inútil como mis palabras.

M.S.: Lo sabía. Ha sido él.

L.B.: ¿Él?

M.S.: En contra de la naturaleza di vida a esa infame criatura. Es el fruto de mi pretensión y orgullo. ¡Byron, nunca debí hacerlo!

L.B.: Estás cansada, Mary. Te comprendo. Yo también. Pero no fue la literatura lo que mató a Allegra. Murió hace una semana.

M.S.: Estoy hablando de mí. Esa criatura está dentro de mí. Puedo reconocerle. ¿Por qué mi hijo? ¿Por qué Allegra? Yo sólo sentía amor.

L.B.: Venga, Mary.

M.S.: Convence a Shelley de que no salga a navegar.

L.B.: Lo intentaré pero no me hará caso.

M.S.: Shelley vio la criatura en el convento. Yo también la vi. Vi el cadáver de Shelley devorado por los peces. Y a ti también, Byron. Vi tu cuerpo que yacía descuartizado en una habitación de paredes blancas. Ya sé de qué es mi criatura y el espíritu que la mueve. Todo viene de mí. Siempre he sido yo, desde mi nacimiento cuando maté a mi madre cuando me dio a luz. Mucho antes de que ella empezara a vivir fuera de mí. ¡No puedo detenerla! Dios mío, ¿qué puedo hacer?

L.B.: Si has tenido poder para escribir nuestro destino ten ahora fuerza para aceptarlo.



Remando al viento (Gonzalo Suárez, 1987)

viernes, 12 de junio de 2009

Osoki hi no


osoki hi no
tsumorite tooki
mukashi kana

Los días lentos
se apilan,
evocando un viejo ayer

Buson Yosa (1716-1783)

Asa kawa no



asa kawa no
nishi shi higashi su
wakaba kana

El riachuelo
va al este, va al oeste
entre retoños

Buson Yosa (1716-1783)

sábado, 6 de junio de 2009

La voz de Ava



La verdad es que Ava Gardner no cantaba tan mal... Curioso el pasaje de su vida en la que cuenta la siguiente anécdota:


"Ava: My Story"

"Now, I can sing. I do not expect to be taken for Maria Callas, Ella Fitzgerald, or Lena Home, but I can carry a tune well enough for the likes of Artie Shaw to feel safe offering to put me in front of his orchestra. But since Julie's two songs, "Bill" and "Can't Help Loving That Man," are so beloved by everyone, I decided to work as hard as I could to fit the bill. I even found this marvelous teacher, who'd worked with both Lena and Dorothy Dandridge, and we slaved away for several weeks and produced a test record of those two songs.

Then, rather nervously, I took my life into my hands and gave the record to Arthur Freed himself, God Almighty of musical productions. I don't think the son of a bitch ever even listened to it He just put it on a shelf and delivered the usual studio ultimatum: "Now, listen, Ava, you can't sing and you're among professional singers." So that settled that one.

Or did it? Because the singer they'd chosen to dub my singing had a high, rather tiny voice, totally inappropriate when it was paired with my own speaking voice. The studio spent thousands and thousands of dollars and used the full MGM orchestra trying to get this poor girl right. I mean, there was nothing wrong with her in the first place, except for the obvious fact that she wasn't me.

Finally, they got Annette Warren, this gal who used to do a lot of my singing off-screen, and they substituted her voice for mine. So my Southern twang suddenly stops talking and her soprano starts singing - hell, what a mess.

When it came to the album version of the movie, things got even worse. Being a great fan of Lena's, I had copied her phrasing, note for note, on my test record. So they took my record imitating Lena and put earphones on her so she could sing the songs copying me copying her.

But Metro soon found out that they couldn't legally release the album with my name and image, as they called it, without my voice being part of the package. So then I used earphones to try to record my voice over her voice, which had been recorded over my voice imitating her. I did it note for note, they wiped Lena's voice off the album, and the record was a success. That's the way they worked in those days. And I still get goddamn royalties on the thing!"

¡Qué disparate! Porque luego sí pusieron su voz en el disco de la banda sonora de la película... Parece ser que únicamente cantó con su voz en Forajidos, ya que en las demás películas la Metro siempre prefirió que fuese doblada. Para ella aquello siempre fue una frustración... Escuchando las dos versiones y a pesar de ser consciente de las limitaciones de su voz, me quedo con la versión de Ava.


Ava Gardner doblada por Annette Warren
Magnolia (Show Boat, Georges Sidney, 1951)




La voz original de Ava Gardner

martes, 2 de junio de 2009

Junio es Barcarola


En este poema los versos se mecen,
van y vienen
como las olas del mar.
Hasta terminar
en un naufragio...

En una infinita tristeza
mientras,
la rusa melodía
de junio
se recrea en soledad...

Barcarola
Pablo Neruda

Si solamente me tocaras el corazón,
si solamente pusieras tu boca en mi corazón,
tu fina boca, tus dientes,
si pusieras tu lengua como una flecha roja
allí donde mi corazón polvoriento golpea,
si soplaras en mi corazón, cerca del mar, llorando,
sonaría con un ruido oscuro, con sonido de ruedas de tren con sueño,
como aguas vacilantes,
como el otoño en hojas,
como sangre,
con un ruido de llamas húmedas quemando el cielo,
sonando como sueños o ramas o lluvias,
o bocinas de puerto triste;
si tú soplaras en mi corazón, cerca del mar,
como un fantasma blanco,
al borde de la espuma,
en mitad del viento,
como un fantasma desencadenado, a la orilla del mar, llorando.

Como ausencia extendida, como campana súbita,
el mar reparte el sonido del corazón,
lloviendo, atardeciendo, en una costa sola,
la noche cae sin duda,
y su lúgubre azul de estandarte en naufragio
se puebla de planetas de plata enronquecida.

Y suena el corazón como un caracol agrio,
llama, oh mar, oh lamento, oh derretido espanto
esparcido en desgracias y olas desvencijadas:
de lo sonoro el mar acusa
sus sombras recostadas, sus amapolas verdes.

Si existieras de pronto, en una costa lúgubre,
rodeada por el día muerto,
frente a una nueva noche,
llena de olas,
y soplaras en mi corazón de miedo frío,
soplaras en la sangre sola de mi corazón,
soplaras en su movimiento de paloma con llamas,
sonarían sus negras sílabas de sangre,
crecerían sus incesantes aguas rojas,
y sonaría, sonaría a sombras,
sonaría como la muerte,
llamaría como un tubo lleno de viento o llanto
o una botella echando espanto a borbotones.

Así es, y los relámpagos cubrirían tus trenzas
y la lluvia entraría por tus ojos abiertos
a preparar el llanto que sordamente encierras,
y las alas negras del mar girarían en torno
de ti, con grandes garras, y graznidos, y vuelos.

¿Quieres ser fantasma que sople, solitario,
cerca del mar su estéril, triste instrumento?
Si solamente llamaras,
su prolongado són, su maléfico pito,
su orden de olas heridas,
alguien vendría acaso,
alguien vendría,
desde las cimas de las islas, desde el fondo rojo del mar,
alguien vendría, alguien vendría.

Alguien vendría, sopla con furia,
que suene como sirena de barco roto,
como lamento,
como un relincho en medio de la espuma y la sangre,
como un agua feroz mordiéndose y sonando.

En la estación marina
su caracol de sombra circula como un grito,
los pájaros del mar lo desestiman y huyen,
sus listas de sonido, sus lúgubres barrotes
se levantan a orillas del océano solo.


Piotr Illich Tchaikovsky - Las Estaciones (Op. 37 Bis, 1876)
6. Junio (Barcarola)

Felicidades, dear Tony


Felices 49, dear Tony. La tuya es y será por siempre la mejor voz.

Lo dice una incondicional desde hace... ¡24 años!

lunes, 1 de junio de 2009

Velázquez, mi creencia



El genio de Velázquez no está, como el de los otros, en guerra; sin nada violento ni contrastado carece, pues, de brillo, de signo, de señal. Por eso la comprensión auténtica de su obra, de esa obra que no tiene dificultad ninguna, es, sin embargo, tan difícil. La falta de dificultades que hay en la obra de este desdeñoso sutil es lo que permite al hombre sencillo llegar, por lo menos, hasta donde la obra comienza; lugar modesto, si se quiere, pero nada falso, y a donde el artistizante no se asomará nunca.

Hemos dicho que no se trata aquí de un gusto personal; extremando las cosas podría decir que la obra velazqueña casi no me gusta. El cuadro de "Las Meninas" o el paisaje azul de la Villa Médicis los considero la verdad, la verdad completa, es decir, son para mí mucho más que el propio gusto, ya que no se me oculta que mi gusto, nuestro gusto puede muy bien ser una mentira. Pero tan lejos como está Velázquez de ser mi gusto, lo está también de ser una conclusión intelectuosa. No es ni mi gusto ni mi pensamiento, sino mi creencia.

Por cierto que no siempre tuve esa fe. Nuestras creencias son, sin duda, innatas y fatales, pero tardan en revelarse, ya que más que vivir, solemos pasar como por encima de nuestra vida; aunque también es posible que vivir no sea más que eso, que un constante renunciar, precisamente, a nosotros."

Ramón Gaya, Velázquez, pájaro solitario (1945-1984)

sábado, 30 de mayo de 2009

Que la verdad no es lo evidente



No quiero aún que me descubras
toda la verdad,

que la verdad no es lo evidente

sino su mitad.

Quiero mirarte
con los ojos
del amanecer,
como la noche mira el día

que tarda en nacer.


Qué bonita canción... aunque colgándola aquí me pregunto, como tantas veces... ¿vendrá el día en que tengamos que pagar un canon por guardar recuerdos y sensaciones en los estantes y cajones de nuestras Wunderkammern?


martes, 26 de mayo de 2009

Frágiles en Metrópolis


Aprovechando que mañana Lola Gracia estará con Roque Baños, estaba escuchando la música para películas del famoso compositor jumillano. Me he encontrado con esta joya en el youtube que quería compartir: un tema de Frágiles (Jaume Ballagueró, 2005) con imágenes de esa gran película del expresionismo alemán que fue Metrópolis (Fritz Lang, 1927).

La combinación es perfecta. Un tema inquietante y perturbador que sirve de banda sonora a ese difícil futuro que se vislumbra para un siglo después. Ahora el 2026 está cada vez más cerca y no parece que el mundo vaya a estar dividido en dos o, al menos, no de la forma que sugiere esta historia: uno terrenal, de propietarios e intelectuales y otro subterráneo, de proletarios. Más bien la historia se adelantaba a ese choque brutal de ideologías que supondría el estallido de la Segunda Guerra Mundial y la subsecuente Guerra Fría.

Aún así la distopía de Metrópolis todavía emerge con fuerza y su imaginario visual no ha perdido un ápice su capacidad de atracción. La solución la tenía Thea von Harbou, la mujer de Fritz Lang, autora de la novela en la que se basa la película: Mittler zwischen Hirn und Hand muss das Herz sein ("el corazón como mediador entre el cerebro y la mano"). Y el punto de unión entre ambos mundos en apariencia irreconciliables.


lunes, 25 de mayo de 2009

El latido de Debbie

Hace ya algún tiempo que no colgaba en la bitácora una de esas buenas canciones que sonaban en la década de los felices años ochenta. Hoy le toca el turno a la que en aquel entonces se llamaba Debbie Gibson, una chica con cara de niña buena y una gran voz. Mi tema favorito era la fantástica balada Foolish Beat (1987).

Hoy ha cambiado un montón... ahora se hace llamar Deborah y sobre todo ha actuado en conocidos musicales como La Bella y la Bestia o Grease. Aparece más ligerita de ropa, con una cara casi irreconocible y actúa en programas del tipo Operación Triunfo, por lo que es la equivalente a nuestra Nina (o viceversa).

En nuestra memoria siempre nos quedará el tonto latido de su corazón.

lunes, 18 de mayo de 2009

Libros, libros, libros



Me propone Ventimiglia seguir una cadena que consiste en responder una serie de preguntas sobre libros. Achopijo ya ha respondido valientemente al envite, así que voy a cumplir con la petición de tan ilustre blogger y a intentar responder a cada una de ellas.


Aunque tengo que confesar un pecado... Fui mejor lectora a los quince años que ahora, veinticinco años después... A esa edad fui muy disciplinada y me leí montones de libros de la literatura universal que consideraba imprescindibles para mi formación. Luego me pasé la vida estudiando y estudiando y especializándome por lo que, lo que más me apetecía cuando tenía tiempo, especialmente en los veranos, era leer novelas para desconectar, desde la policíaca a la romántica, como alguna vez he dicho.

¿Qué libro estoy leyendo? Pues como comentaba entradas más abajo me encuentro leyendo la serie Millenium del sueco Stieg Larsson. Aunque tengo más libros en danza, la verdad... Me comprometí a leer Drácula y lo tengo casi terminado pero no hay manera. También tengo en la estantería Middlemarch de Georges Elliot, pero necesita un nivel de concentración que ahora mismo no tengo, por lo que tendrá que esperar para el verano. Otro que me leo a ratos es Un plan de lectura para toda la vida de Clifton Fadiman y John S. Major, una selección de los libros que no nos debemos perder y que va haciendo un recorrido por toda la historia de la literatura.

Un libro que nunca terminaré En mi caso no es El Cuento Número Trece, de Diane Setterfield, porque la verdad es que lo leí en un santiamén en su momento y me gustó. Tiene elementos que hacen que irremediablemente me atraiga, como por ejemplo, que remite a la novela gótica inglesa, que recuerda mucho a las novelas de las Brontë (incluso a veces hasta es como un homenaje a éstas) y que tiene una trama de misterio. Tengo libros atragantados que no sé si terminaré, aunque no me gusta dejar los libros sin terminar. Ahora mismo estoy recordando El Ocho de Katherine Neville, que me lo han recomendado muchas veces pero que sin embargo no paso nunca de los primeros capítulos y eso que lo he intentado varias veces. La misma persona que me regaló El Cuento Número Trece también me regaló uno de Amy Tan. Pero con ese tampoco hay manera...

Un libro que me decepcionó Decepcionarme, decepcionarme... eso supone que esperaba algo más... pues ya que Ventimiglia cita El Guardián entre el Centeno, de J.D. Salinger, yo tengo que decir que esperaba algo más, que vaaale, está bien, pero... Lo leí sabiendo que era el favorito de un conocido y sé de su carácter mítico porque lo llevaba el asesino de John Lenon. También está en la letra de una canción de Spandau Ballet (Code of Love). Así que lo leí con grandes expectativas.

Un best seller que no tengo el más mínimo interés de leer Vid. el apartado "Un libro que me emocionó".

Un libro que me gustaría que me regalasen Me encanta que me regalen libros... Pero retomando lo que dice Ventimiglia escojo también un libro antiguo que he buscado muchas veces en tiendas de libros usados o antiguos y no encuentro. Se trata de El tiempo de los museos de Germain Bazin editado en 1969, una de las mejores historias de los museos que existe. Conseguí una copia porque lo pedí por préstamo interbibliotecario pero me muero por tener el original.

Un libro que me emocionó Aquí Ventimiglia ha escogido La Sombra del Viento, que también me gustó. También es verdad que va ligado a un recuerdo, lo estaba leyendo los días que descubrí que estaba embarazada y por lo que sea lo leí con una emoción especial. Se nota que Carlos Ruiz Zafón era escritor de libros juveniles porque su lectura me recordó a uno que me leí de pequeña que me gustó mucho... pero que no recuerdo el título. Por cierto, sí recuerdo el primer libro que me emocionó, que fue El principito. Yayo ha escogido El niño del pijama de rayas, libro que debería haber colocado en el apartado de best seller que no voy a leer... Soy demasiado emotiva y sé que lo voy a pasar mal y como que prefiero que no. Me imagino que será del estilo de La hora 25 de Virgil Gheorghiu, que menuda existencia de desgracias que le toca vivir al hombre o del El diario de Anna Frank. Ahora que lo pienso me emocionó mucho por lo tremendamente romántico Werther del gran Goethe.

Un libro pendiente que seguro que leeré algún día Tengo muchas ganas de leer En busca del tiempo perdido de Proust. Lo peor es que llevo muchos años diciendo que lo quiero leer, a ver si alguna vez va a poder ser. Tampoco me importaría, como a Ventimiglia, leerme los Episodios Nacionales, de Benito Pérez Galdós. Tengo en la estantería Lo que el viento se llevó, de Margaret Mitchell, lo compré tras leer Rhett, una "precuela/secuela", como se dice ahora, del libro anterior, muy bien escrito y que encaja muy bien en la historia de Mitchell, al contrario del de Scarlett, que se hizo antes y que es una auténtica bazofia. Quiero leer el libro Déjame entrar en el que se basa la película sueca... y ahora mismo tengo una lista de pendientes que crece por momentos. El otro día vi en mi despacho el libro que sobre Hitchcok hizo Truffaut... aquí cualquier día de estos se lo cojo a mi compañero (que me dio unas ganas de birlárselo en ese momento que no vean ustedes).

Un libro que me gustaría volver a leer Siempre leo y releo los libros de Jane Austen y los de las Brontë... No sé las veces que me habré leído Orgullo y Prejuicio, Emma, Jane Eyre, Cumbres Borrascosas... Muy propio de chicas, sí. También tengo pendiente de releer Rebeca de Daphne de Maurier, Bonjour, Tristesse de Sagan, Pepita Jiménez de Valera, 24 horas en la vida de una mujer de Zweig y muchas más (vale, vale, soy una romántica empedernida, qué se le va a hacer...). También quiero releer a Arthur Conan Doyle.

Un libro que recomendaría Suelo recomendar El amante del volcán de Susan Sontag. Sobre todo a los alumnos de coleccionismo y museología pero también a cualquier otro lector. Qué mujer la Sontag... Hace poco leí Estuche de muerte con una vena surrealista antelynchiana que me encantó, pero raro-raro. También en línea parecida, aunque con temática diversa, ya que se puede enclavar en una categoría de extraño western se encuentra Meridiano de Sangre de Cormack MacCarthy. Y ya de género policíaco últimamente recomiendo las novelas que ha escrito John Banville bajo el pseudónimo de Benjamin Black porque se leen pronto y te dejan muy buen sabor de boca.

Un libro que me sorprendió Cuando en su momento leí Las novelas ejemplares de Miguel de Cervantes, pues pensaba que me iban a costar trabajo y sin embargo me encantaron. Tuve que hacer un trabajo de literatura en su momento que me valió un 9'5 o así que era como una proeza en mi cole.

Y, bueno, confieso que me ha costado trabajo... porque sé que me dejo libros de los que me gustaría hablar. Y porque siempre me cuesta trabajo seleccionar. Y me niego rotundamente a escoger mis cinco libros y mi cinco películas favoritos.

Que todo aquel que le apetezca siga la cadena pero a ver si se animan mi querido Marinto, mis compañeros de Lecturas Reunidas (Athena, Rentero, Monedero, Pale Blonde), Tigretón, Javier Moñino, Durandarte y Lola. Sin compromiso.