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jueves, 5 de enero de 2012

Noche de Reyes y doble viernes

La noche de Reyes es pura magia. Como ocurre con un sábado cualquiera uno tiene la sensación de fiesta pero con un plus añadido. Al día siguiente puede haber regalos esperando ser abiertos, con un roscón de reyes para el desayuno relleno de chucherías varias. Antes también significaba bailoteo, vestido de noche y una fiesta igual de fastuosa que la Nochevieja. Ahora ya no.
Últimamente el cinco de enero también supone ir corriendo a cambiar el único billete con pedrea de la Lotería de Navidad por si hay más suerte en la del Niño. Y como siempre, se me pasa el día en que hay que comprar las sillas para la cabalgata de Reyes, por lo que hay que ir corriendo a pillar un buen sitio aunque sea de pie. Como ya es imposible cargar con la niña en brazos, el año pasado fuimos a un superchino y nos compramos dos sillas plegables requetemolonas. Así que esta tarde me las llevaré bajo el brazo... y ande yo caliente ríase la gente.
El día seis de enero también suele ser un día melancólico. Es como un domingo, aunque la mañana haya sido dichosa y radiante. La tarde es de sofá y si me dan a elegir que me pongan la película típica y tópica de siempre, Lo que el viento se llevó.
El seis significa el final de la Navidad, aunque hasta San Antón Pascuas son. Se prolongan los cordiales y el turrón y el día para empezar la dieta se va posponiendo a saltitos. Y cada año que pasa el Belén y el árbol tardan más en volver a sus cajas.
Lo único bueno del seis de enero de este año es que es... ¡viernes! Eso solamente pasa de vez en cuando, porque lo normal siempre fue volver al cole al día siguiente sin haberte dado tiempo a jugar con todos los juguetes.
Así que el 2012 no puede ser tan malo. Aunque no se me vayan las otitis recurrentes...
Y como tengo la sensación de doble viernes ahí va otro típico tópico para un día como hoy....

miércoles, 28 de julio de 2010

Hola, me llamo Íñigo Montoya


Qué mítica película la de La Princesa Prometida... Hacía tiempo que quería guardar en la Wunderkammer este grato recuerdo. Por cierto, que el grupo del Facebook "Hola, me llamo Íñigo Montoya, tú mataste a mi padre, prepárate para morir" tienen casi 65.000 admiradores... Casi nada. Así que fragmento de Youtube que adjunto. En ella se combinaba perfectamente el género de aventuras, el romance, la fantasía y sobre todo la comedia. Por cierto, no me digan ustedes que el fragmento de la boda no fue copiado después por Mr. Bean en Cuatro bodas y un funeral... (también los adjunto en inglés y español). 
Yo la vi en su día en el cine de verano de La Manga, allá por el año en que debieron estrenarla, que fue el de 1987. Supuso el ascenso de la bella Robin Wright, más tarde Penn y luego ex-Penn y ya no sé si Penn otra vez, aunque nosotras la conocíamos por su participación en aquella serie de setecientos y picos capítulos o más que era Santa Bárbara y que veíamos antes de bajar a la playa. Con su larguísima melena rubia al viento, la actriz, cuyo papel definitivo fue el de la novia de Forrest Gump (1994), interpretaba a la dulce Kelly Capwell.
Como me gusta mucho combinar imágenes con música en la bitácora, aprovecho para poner fragmentos de la fantástica banda sonora de la película que compuso Mark Knopfler y cuyo tema Storybook love estuvo nominado a un Oscar.





martes, 27 de julio de 2010

Angélica de Golon


En un quiosco cercano a mi casa venden libros de segunda mano por un euro. En la antigua casa de mis padres era aún mejor porque vivíamos muy cerca del gran Bazar del Tebeo donde vendían libros usados. Ni que decir tiene que me encantaba visitar aquel interesante y desordenadísimo lugar, donde compré muchos ejemplares que incluso hasta me vinieron muy bien en mi etapa universitaria.
El caso es que últimamente he ido comprando algunos de los que formaron la serie de Angélica de Anne Golon que editara el Círculo de Lectores en los años sesenta. En mi casa había dos, si no recuerdo mal, de los doce o más que componen este auténtico folletín ambientado a mediados del siglo XVII, la época de Luis XIV, el Rey Sol. El verdadero nombre de su autora es Simone Changeaux (1921), que escribió su obra en colaboración con su marido, Serge, en realidad el aristócrata ruso Vsevolod Sergeïvich Goloubinoff, que se encargaba de la parte de documentación e investigación histórica. En España los ha reeditado hace poco la editorial Pamiés y pueden conseguirse de forma digital. 
Ahora que les echo un rápido vistazo no sé yo si sería capaz de volver a leerme las historias de la bella e intrépida Angélica y sus amoríos en la corte de Versalles, en el Norte de África e incluso en el Nuevo Mundo. Por no hablar de su intrigante primer marido, Jeoffrey de Peyrac, que aparece y desaparece todo el tiempo a lo largo de las novelas. Yo creo que las que leí en su momento fueron Angélica y el Rey y segurísimo la de Indomable Angélica y lo que sí recuerdo que me gustó y que me encantaría volver a leer, es todo lo relativo a las actividades de alquimista del conde de Peyrac y curiosear ahora sobre cómo era su Wunderkammer.
Cuando mi padre vio cómo leía los libros hace millones de años me dijo: "Uy, esos libros no sé yo si son para tu edad". Pero no puso más reparos, pues sabía bien que también me leía todos los clásicos que había por mi casa y lo cierto y verdad es que eran mucho más "rosa fucsia" otra serie de novelas que me prestaban en los veranos, peor documentadas y ambientadas, como las de la Lindsey, Busbee y demás, que aquel folletín de los Golon.
En su momento pasaron en la televisión una de las cinco películas rodadas por Bernard Borderie entre 1964 y 1968, o al menos yo vi una de ellas, cosa que me hizo mucha ilusión. La interpretaba la bellísima Michèle Mercier (1939), con su look tan sesentero, así como el apuesto Robert Hossein (1927). Lo más curioso de todo, por lo que he visto en la Imdb, es que también entonces se rodaron dos películas basadas en las historias de Angélica pero de producción turca.
No sé yo si sería capaz ahora de leer y releer toda la serie, con todo lo que tengo pendiente... no sé, no sé.

lunes, 26 de julio de 2010

Misterio

¡La de buenos ratos que pasábamos jugando a Misterio de Cefa! Quedó en el fondo de un cajón del mueble de la playa y aunque huele un tanto a humedad resulta que ahora le entusiasma a la siguiente generación. Veo que está descatalogado y que en el fondo tenemos una pequeña reliquia... aunque nos falte la carta de la alcoba y alguna de las siluetas de las pobres víctimas, como la doncella. Ni que decir tiene que lo primero que desapareció fue el bloc de informes, por lo que dentro de la caja se acumulan hojas y hojas manuscritas por nosotros o por algún que otro invitado que ha pasado por allí a lo largo del tiempo. Mi tía tenía la versión primigenia, el Cluedo, que fue inventado en Inglaterra en 1944 y comercializado por la firma Parker. Con él estuvimos jugando durante años hasta que los buenos de los Reyes Magos nos trajeron su versión más tétrica... el fabuloso castillo encantado de Misterio. Como veo que se puede descargar de la red vamos a poder recuperar algunas de las fichas que nos faltan. 
Así que... ¡a jugaaarr!

jueves, 22 de julio de 2010

Amor de fotonovela y otros recuerdos


Tú para mí eres la estrella
un corazón a todo color...
Tú para mí eres la estrella
yo para ti no sé quién soy

¡Qué cosassss! Resulta que Tony Hadley comenzó haciendo fotonovelas. He aquí la prueba... Así que me he acordado de aquella canción tan veraniega de 1984 de Iván, cantante español que tantos éxitos cosechó por aquel entonces incluso en el resto del mundo.
La entrada anterior, dedicada al western, me hizo recordar el año 1985 y la asignatura de Cine que cursé en 1º de B.U.P. en mi cole, en el que tuvimos que "rodar" una película del Oeste en el mítico poblado de Tabernas, Almería. Entrecomillo "rodar" porque como no teníamos presupuesto en realidad todos los grupos de mi clase tuvimos que idear películas a base de diapositivas... sí, un poco cutre, la verdad. Había que escribir un guión, fotografiar los rótulos de los créditos y del "The End", conseguir el vestuario, hacer la foto-fija y un largo etcétera. Si no recuerdo mal yo misma escribí el guión y era la protagonista. La verdad es que no era muy original, porque estaba basado en Regreso al Futuro, película de moda por aquel entonces (por cierto, no se pierdan la estupenda reseña que hizo Ventimiglia hace unos días). Yo hacía del chico (era un colegio de chicas) que venía del futuro y daba el pego con el pelo corto estilo ochentero (lo llevaba así, como mi amor de fotonovela), mis pantalones blancos y mi horrenda camisa hawaina estilo Miami Vice. No nos quedamos las primeras aunque nos felicitaron por los rótulos (viendo los de Un rostro impenetrable es como recordé todo este asunto). Fue nuestra particular "fotonovela" (¿adónde iría a parar?). En fin... cuántos buenos recuerdos.

P.D. Entrada dedicada a mi grupo de amigas. El trabajo nos quedó muy bien y si no fue así de lo que sí estoy totalmente convencida es de lo bien que lo pasamos.


sábado, 3 de octubre de 2009

Más del baúl de los recuerdos



¡Qué buen rato! Vengo del cine de ver la estupenda versión de aquella serie de dibujos animados producida por Alemania y Japón en 1974, Vickie el vikingo, y que según la Wikipedia pudimos ver en España al año siguiente aunque a mí me suena que fuera algo posterior.

Me he puesto a buscar mi primer disco de vinilo, que llevaba todas las canciones de los dibujos que veíamos de pequeños (Mazinger Z, en la portada, Heidi, Marco...) y que incluía la canción de apertura de la serie que ahora ha interpretado El Canto del Loco. He encontrado mi tomo 49 de Películas de la colección Jovial, con los cómics de las aventuras del ingenioso Vickie, que era uno de mis preferidos.

La película está muy bien y todos los personajes se pueden identificar rápidamente. Así que he disfrutado como si fuera pequeña otra vez...



Vicky el vikingo (Wickie und die starken Männer, Michael Herbig, 2009)

martes, 25 de agosto de 2009

Vuelta a empezar...


Tras unas semanas de vacaciones y sin conexión a la red vuelvo a retomar mi Wunderkammer. Han sido días de playa, familia y algunos pocos momentos para leer, aunque bien aprovechados. Y definitivamente ha sido el verano Tristante ya que he leído dos libros suyos seguidos y casi de un tirón, especialmente 1969 y la segunda parte de la serie detectivesca iniciada con El misterio de la Casa Aranda. Como ya he comentado en Lecturas Reunidas, 1969 se disfruta el triple cuando conoces los parajes por los que transcurre la novela, especialmente aquellos tan trillados por los que siempre hemos ido a la costa y por donde siempre hemos fantaseado por sus fenómenos extraños y su magia especial. Muy entrañable el personaje del policía, Julio Alsina, al que uno le coge cariño desde el principio de la novela, inseparable a su botella de Licor 43.

Y bueno... quedan días de verano, todo un mes además, en el que muchos disfrutarán de sus merecidísimas vacaciones, en momentos en los que las playas se vacían y comienza muy pero que muy lentamente a refrescar, cosa que parece casi imposible en este verano tan caluroso... Aún así cuando me pongo a recoger trastos siempre me acuerdo de aquel mítico y lacrimógeno episodio final de esa serie de la niñez tantas veces repuesta, como fue Verano Azul, con las notas de aquella gran canción del Dúo Dinámico, que siempre fue una de mis favoritas de todos los tiempos, El final.

Esa canción, junto con otras típicas tópicas de estos días, como el Sealed with a kiss popularizada por Brian Hyland en 1962, luego muchas veces versionada (como por ejemplo, hizo Jason Donovan en 1989) son las que tarareo con mi "melodiosa" voz mientra hago las maletas.... (Por no hablar de alguna que otra más, un tanto inconfesables... El aire sabe a sal / sentado junto el mar / la playa esta vacía / ya no estás...)




domingo, 19 de julio de 2009

Parecidos razonables y una gran canción




Estos días en que se desarrolla el tour de Francia me apetece hablar de un recuerdo muy entrañable de la infancia del que mi hermano estoy segura que se acordará. Así que pido disculpas por lo extravagante de esta entrada.

Creo que ya lo dije por aquí alguna vez pero ahí va. Nosotros siempre seguimos incansablemente primero al equipo ciclista Reynolds y luego a su sucesor, el Banesto. Mis primeros recuerdos de la vuelta ciclista a España y del tour de Francia están ligados a la pegadiza, electrónica y fantástica canción de Enola Gay que fue la de la vuelta ciclista de 1981 si no me equivoco. Por entonces Perico Delgado no era tan conocido como lo sería a partir de 1984 (año de todas aquellas caídas con las que tanto sufrimos y que le impidieron tener la suerte de a partir de 1985) pero para nosotros él era clavadito al moreno de OMD y Julián Gorospe al rubio, esto es a Andrew MacCluskey y Paul Humphreys respectivamente. Todavía hoy, cuando oigo los compases de la canción de Enola ya me estoy imaginando a Perico Delgado y Julián Gorospe pedaleando incansablemente por las cuestas del Tourmalet. Es más, es que escuchábamos la canción y cuando decían

"Enola Gay, is mother proud of little boy today
A-ha this kiss you give, it's never ever gonna fade away"

nosotros ni sabíamos de lo trágico de la canción, dedicada al piloto que tiró la bomba de Hiroshima. A nosotros nos gustaba pensar que en vez "gonna fade away" decían "Alpe d'Huez"... ya, ya lo sé, cualquier parecido con la realidad... Lo que hace la imaginación de unos niños que en aquel momento ni idea teníamos de inglés.

Tanto nos gustaba el ciclismo que hasta teníamos las cartas Fourier con todos los equipos. A mí me encantaba la carta de Gorospe, por supuesto, que siempre fue un chico muy apuesto, que diría mi abuela y, sobre todo un gran contrarrelojista. Él siempre fue ese comodín-gregario importantísimo tanto en el Reynolds como en el Banesto gracias al cual, estoy segura, tanto Perico Delgado como Miguel Indurain le debieron tantas y tantas victorias.

¡Qué pena que el ciclismo no sea ya lo que era antes!... Por mil razones pero sobre todo por aquellas emocionantes calurosas tardes de verano en que nuestros corazones vibraban al ritmo de los golpes de pedal de aquellos grandes ciclistas junto con la voz sin par de aquel gran locutor radiofónico y comentarista deportivo que fue Pedro González.

Esta entrada, como tantas otras de este museo personal plagado de recuerdos, va dedicado a mi hermano del alma ;)

viernes, 17 de julio de 2009

Un libro y una linterna bajo una manta



"Las pasiones humanas son un misterio y a los niños les pasa lo mismo que a los mayores. Los que se dejan llevar por ellas no pueden explicárselas y los que no las han vivido no pueden comprenderlas. Hay hombres que se juegan la vida para subir a una montaña. Nadie, ni siquiera ellos, puede explicar realmente por qué. Otros se arruinan para conquistar el corazón de una persona que no quiere saber nada de ellos. Otros se destruyen a sí mismos por no saber resistir los placeres de la mesa... o de la botella. Algunos pierden cuanto tienen para ganar en un juego de azar o lo sacrifican todo a una idea fija que jamás podrá realizarse. Unos cuantos creen que sólo serían felices en algún lugar distinto y recorren el mundo durante toda su vida. Y unos pocos no descansan hasta que consiguen ser poderosos. En resumen: hay tantas pasiones distintas como hombres distintos hay.

La pasión de Bastián Baltasar Bux eran los libros.


Quien no haya pasado nunca tardes enteras delante de un libro, con las orejas ardiéndole y el pelo caído por la cara, leyendo y leyendo, olvidado del mundo y sin darse cuenta de que tenía hambre o se estaba quedando helado...


Quien nunca haya leído en secreto a la luz de una linterna, bajo la manta, porque Papá o Mamá o alguna otra persona solícita le ha apagado la luz con el argumento bien intencionado de que tiene que dormir, porque mañana hay que levantarse tempranito...


Quien nunca haya llorado abierta o disimuladamente lágrimas amargas, porque una historia maravillosa acababa y había que decir adiós a personajes con los que había corrido tantas aventuras, a los que quería y admiraba, por los que había temido y rezado, y sin cuya compañía la vida le parecería vacía y sin sentido...


Quien no conozca todo eso por propia experiencia, no podrá comprender probablemente lo que Bastián hizo entonces."


Michael Ende, La Historia Interminable (1979)

Un libro de mi vida, una película de mi vida, un videoclip y una música de mi vida...

domingo, 12 de julio de 2009

Secretos y verano


Foto: FRivera



And all I want is to hold your hand
To see the sun and walk the sand
You make me sad and you make me glad
And now you see that all my secret is this love
Is love, is love
All my secret is this love


Esta canción rememora bicicletas, pipas saladas, mágicos atardeceres, flashes de fresa, guitarras en la arena, tontos amores platónicos...

Rememora aquellos largos y tranquilos veranos que ya no volverán.




sábado, 11 de julio de 2009

Un ángel sin cabeza



Una novela que me gustó muchísimo hace millones de años y que ahora no consigo encontrar es El ángel sin cabeza de la austriaca Vicki Baum (1880-1960). Al igual que ocurre con otra escritora cuyas novelas también me parecieron siempre entretenidas, como es el caso de Daphne du Maurier, el balance sobre su obra es desigual, más bien tendiendo la crítica a no valorarlas en exceso.

Indagando un poco en la red tampoco hay mucha información sobre esta escritora que emigró a los Estados Unidos en 1931 y cuya obra fue prohibida por el régimen nazi dado su origen judío. Alcanzó la fama cuando su novela Menschen in Hotel fue llevada al cine y ganó en 1932 el óscar a la mejor película (Grand Hotel). Fue interpretada por las estrellas del momento como Greta Garbo, John Barrymore y Joan Crawford e inauguró ese género de películas corales que transcurren en un lugar de paso o un "no-lugar" augiano y donde se entremezclan diferentes historias. Baum siguió escribiendo novelas y guiones cinematográficos después de este primer éxito.

Un ángel sin cabeza o El lago de las damas de la Baum, el Viento del este, viento del oeste o La madre de Pearl S. Buck eran novelas que leyeron con fruición nuestras madres pero que también disfrutamos en su momento las hijas. Si las volviera a leer después de los veinte años que han transcurrido no sé si me gustarían tanto como en aquella época tan candorosa de la adolescencia.

Por lo que he leído ahora, las novelas de la Baum eran prácticamente semejantes en el transfondo aunque sucedieran en diferentes escenarios. La de El ángel sin cabeza transcurría en los primeros momentos de la guerra de independencia de México en 1810 y trataba de la historia de amor de una mujer noble casada - no recuerdo si de Weimar o Dresde - que se codeaba con personas de la talla de Goethe o de Von Humboldt y que se escapa a Nueva España con un noble español obsesionado por la explotación de las minas de plata de Guanajuato. Hay pasajes que no se me olvidan, como una noche mágica ante el Orizaba, donde la protagonista es consciente de que está viviendo el momento cumbre de su relación y sabe que después ya nada volverá a ser igual; cuando ella cae enferma de viruela; o cuando él va a la lucha a sabiendas de que es su final... cuando ella escapa moribunda por un desierto y finalmente acaba ante la misma estatua de un ángel sin cabeza con la que se da inicio la novela... Todo un novelón romántico lleno de aventuras.

Me hubiese gustado incluir aquí un párrafo de los que me parecieron más líricos y que sucedían ante la contemplación del pico del Orizaba. Así que de momento incluyo uno de los pasajes de Grand Hotel en los que aparece Greta Garbo diciendo aquella frase célebre de "I want to be alone" y que tiene como fondo musical una interesante variación sobre la Barcarola de Tchaikovsky.

domingo, 28 de junio de 2009

Las maravillas de Von Erlach






Uno de los libros que más me fascinaba mirar y remirar cuando era bien pequeña era un gran tomo con muchas fotografías que había por mi casa que estaba dedicado a las maravillas del mundo. Lo que no sabía es que algunos de los grabados que contenía los había realizado uno de los arquitectos austriacos más reconocidos, Johann Bernhard Fischer von Erlach (Graz, 1656-Viena, 1723). Algunos de esos grabados luego los tuve que estudiar en la carrera, como es el caso de la reconstrucción de la famosa estatua crisoelefantina de Zeus en el templo de Olimpia realizada por Fidias. Creo que aquel libro que tenía mi padre fue en parte culpable, entre otras muchas causas, de que terminase estudiando Historia del Arte.

Estos grabados los publicó Fischer von Erlach en su libro Entwurf einer historischen Architektur (Bosquejo de una Arquitectura Histórica) editado en 1721 en Viena. Consta de cinco volúmenes con ilustraciones y comentarios y está considerada como la primera historia universal comparada de la arquitectura, con gran influencia posterior. Un verdadero anticuario de los monumentos en cuyo Entwurf, como ha señalado Françoise Choay, asocia la imaginación a una intuición histórica fundada en vastos conocimientos.

También tuve la suerte con el tiempo de conocer su arquitectura cuando visité Viena: la famosa iglesia barroca de San Carlos Borromeo o Karlskirche, o la Biblioteca Nacional austriaca, que fue terminada por su hijo. Una maravilla San Carlos que todavía podía haber disfrutado más si me hubiera atrevido a subir en un ascensor que habían habilitado pues se estaban restaurando los frescos de la cúpula... yo y mi miedo a las alturas.

Quería poner aquí algunos de esos grabados de las maravillas de la antigüedad. Sobre todo algunos de los que más me gustaban cuando era pequeña como el Coloso de Rodas o el mismo Faro de Alejandría, que ahora tenemos tan presente en la retina con el anuncio de la película de Amenábar.

domingo, 26 de abril de 2009

La niñez y Cría cuervos



¡Cómo tengo grabada esta película en mi memoria! Casi seguro que la vi en un Sábado Cine, en casa de mi abuela, con mi tía y mi bisabuela. Esta joya de la cinematografía española rodada en pleno 1975 por Carlos Saura debieron pasarla por la televisión ¿a finales de los setenta? Era poco consciente del año en que se rodó y de todos los cambios que se estaban produciendo por entonces en España. Había muchas preguntas que no se me podían responder y curiosamente lo que sí sentía era el miedo por respuesta. No fue hasta 1983 cuando lo comprendí ya todo mucho mejor.

Quién no se quedaba enganchado a la mirada triste de Ana Torrent... Recuerdo sobre todo la escena de la agonía de la madre, Geraldine Chaplin, muriendo desangrada en una cama. También cuando los niños bailan el Por qué te vas de Jeanette que a mí me encantaba. Y a lo que íbamos, todos esos significados que a mí se me escapaban ahora cobran toda su dimensión. Lo mismo es una tontería pero cuando los niños se quedan solos y pueden bailar la canción que momentos antes les han prohibido escuchar para mí simboliza el final de un régimen y la libertad que por fin se iba a poder conseguir.

Ese picú donde ponen el disco tan parecido al de mi tía, la muñeca de trapo grande, el suéter granate, la falda de cuadros... son cosas tan ligadas a mi infancia... Aunque la infancia triste de esa niña, Ana, tuviera en realidad poco que ver con la mía.

Siempre le agradeceré a mi abuela y a mi tía el que me dejaran ver todas esas películas tan fantásticas, aunque tuvieran dos rombos.

Hoy en mi ventana brilla el sol,
y el corazón
se pone triste contemplando la ciudad,
por qué te vas.

Como cada noche,
desperté
pensando en ti
y en mi reloj todas las horas vi pasar
por qué te vas.

Todas las promesa de mi amor se irán contigo,
me olvidarás, me olvidarás
Junto a la estación hoy lloraré igual que un niño,
Por qué te vas, por qué te vas.

Junto a la penumbra de un farol,
se dormirán
todas las cosas que quedaron por decir,
se dormirán.

Junto a las manillas de un reloj,
esperarán
todas las horas que quedaron por vivir,
esperarán.


jueves, 19 de marzo de 2009

Waltzing Mathilda




El otro día hablábamos del himno oficioso de Oklahoma. Otra de esas canciones vitalistas que también conforman el himno no oficial de una tierra es el Waltzing Mathilda australiano.

Los que fuimos niños en la década de los ochenta lo recordamos por aquella serie que fue coproducción hispano-australiana que se llamaba El valle secreto y que ponían todos los lunes a las ocho de la tarde en la segunda cadena, allá por 1982. Era una melodía de lo más pegadiza y la letra decía así:

I had a dream I could ride across the mountaintop
Right on the ways where the sea turns blue
Young trees, gumtrees
Rising till they touch the sky

I know a place where it all comes true

I know a valley I know a valley
My secret valley the world has to see..

Parece ser que la melodía proviene de una antigua canción popular y el que le puso letra fue el poeta nacionalista australiano "Banjo" Peterson (1864-1941) en 1895. Cuenta la historia de un vagabundo que acampa junto a un lago para tomar té y al acercarse una oveja para beber agua la roba para comérsela. El terrateniente llama a la policía pero el vagabundo prefiere tirarse al lago y ahogarse antes de ser detenido. Su fantasma es el que vaga por los parajes e invita a los viajeros que pasan por allí a bailar el vals con él. Según la wiki la canción celebra el desafío de la gente pobre frente al poder de los ricos.

Le dedico la entrada a mi pequeño sobri, el cual disfruta de lo lindo con esta canción y siempre que se la ponen en el coche insiste en que se la repitan una y otra vez. También a mi hermano, pues echamos a suertes quién escribía la entrada y en realidad deberíamos haberla escrito mano a mano entre los dos. Así que, dear brother, queda la entrada abierta a tus sugerencias. Y mientras, bailemos el vals de Mathilda y a disfrutar de la vida mientras podamos.




martes, 17 de marzo de 2009

Galáctica, estrella de combate








Galáctica, estrella de combate fue una de mis series de televisión favoritas de todos los tiempos. Intentaba no perdérmela en hora de sobremesa, ya que se emitió en verano. Por aquel entonces creo que todavía no teníamos vídeo por lo que no la pude grabar en mi supervídeo Betamax. Por cierto, era un trasto que funcionaba de maravilla, tanto que hasta hace muy pocos años todavía podía ver mis viejas cintas ochenteras, aunque ya con dificultad. Un invento de la Sony con mejores prestaciones en todos los aspectos, por su mayor calidad en la grabación de la imagen y por ser más amanosa, que las cintas en sistema VHS que, sin embargo, fue el que ganó la batalla comercial.

Pero a lo que íbamos... Que la serie sobre aquella supernave que iba errante por el espacio, como último reducto de la civilización humana, al mando del comandante Adama (el gran Lorne Greene, el patriarca de Bonanza) perseguida sin cesar por los destructivos cyclones, fue uno de aquellos productos para la televisión que inevitablemente marcaron la infancia de niños que en el cine eran seguidores de películas de ciencia ficción tan relevantes como La Guerra de las Galaxias (1977), Encuentros en la Tercera Fase (1977) o Superman (1978) - por no hablar de series de dibujos míticas con muchas concomitancias con Galáctica como Ulises 31 (1981).

Yo seguía cada día las aventuras de los pilotos Apolo y Starbuck a bordo de sus invencibles naves. Me gustaba el personaje de Sheba porque era de las pocas chicas piloto que formaba con ellos la patrulla de combate. Y me encantaba el personaje de Athena, la hermana de Apolo, que estaba enamorada de Starbuck pero con el que no tenía nada que hacer pues además de ser un rompecorazones siempre se decantaba por la rubia Casiopea.

Indagando sobre la serie lo que más me sigue gustando es la introducción de los capítulos y la música, que estaba muy bien. La película que se hizo en su momento, que era como el episodio piloto, también merecía la pena. De hecho, fue de las series más caras para televisión que se produjeron en aquel momento. Confieso que no he visto nunca el remake de la serie actual...

lunes, 9 de marzo de 2009

La incondicional


Los últimos tiempos lo ocupan días llenos de trabajo y espinas, como diría Pale Blonde. No hay forma de escribir entradas más personales en el blog. Así que sigo haciendo de recopiladora para llenar los estantes de mi Wunderkammer. La entrada de hoy se la quiero dedicar a una persona muy querida que está pasando la peor experiencia que se puede pasar en esta vida. Esa persona canta tan bien como Luis Miguel y además siempre pensé, desde que este último era bien pequeño y se paseaba por España como niño prodigio, que los dos eran iguales. Él siempre fue gran admirador del cantante mejicano.

La canción es una maravilla y el vídeo está muy bien hecho y con todo mi cariño se la quiero dedicar. Él y su familia están sufriendo el profundo dolor que producen las espinas de verdad, las más incomprensibles de todas. Pero como dice un haiku de los que aquí han quedado archivados: "Sufriendo estaba y al subir una loma, zarzas en flor". Aunque sé que no es ningún consuelo...


viernes, 27 de febrero de 2009

Muñecas recortables





Hay que ver lo poco que me duraban a mí las muñecas recortables con sus vestiditos todos tan monos y tan fashion... que al par de días se quedaban las pobres decapitadas. Que donde se pusiera una muñeca como Dios manda con sus vestiditos de verdad, esto es, una preciosa Nancy tan guapa y tan hippy ella, que se quitaran las muñecas de papel.

Según un blog dedicado a muñecas recortables no se sabe el origen de este juego aunque está documentado desde el siglo XI. Tal y como las conocemos aparecieron en el siglo XIX en Inglaterra y Alemania en el seno de familias acomodadas "como modelos, no sólo de vestuario, sino también de conducta". Fue la editorial inglesa Fuller, en 1810, la que creó la muñeca Little Fanny, con poemas, historias moralistas y un completo vestuario. Hasta han sido objeto de exposición, como la que se hiciera en el Museo del Traje en diciembre de 2007.

Abren la entrada varias imágenes: el vestuario de Ava Gardner, muy años cincuenta, la muñeca recortable de Edivas, que data de "mi época" y paperdolls de Barbie y sus amigas, que son las que tienen las niñas de ahora. Claro, que éstas lo tienen más fácil hoy con los ordenadores que las de mi generación. Y si no pásense por: www.stardoll.com/es o por www.esbarbie.com... Esta última página toda una incitación a las compras compulsivas. O a lo mejor, para variar, exagero. Mejor no pensarlo y... ¡a jugar!

sábado, 6 de diciembre de 2008

¿Comenzamos la Navidad?



Somos conscientes de que no se deben poner adornos de Navidad antes de la Inmaculada. Así que aunque nos pongamos a la par que los anglosajones que comienzan a poner sus adornos el día de San Nicolás, es decir, hoy mismo, proclamamos la Navidad con este anuncio tan entrañable (versión 1970 y 1980).

Yo le he pedido la Nancy de toda la vida a los Reyes Magos, ¿me la traerán?

Por cierto, no hemos aguantado hasta el lunes para empezar a montar el Belén.


sábado, 29 de noviembre de 2008

Papá piernas largas




La entrada de hoy la dedico a mi madre que me contagió su amor por el cine. Ya desde pequeños nos llevó a mi hermano y a mí a ver películas con bastante frecuencia, algo de lo cual he sido consciente en los últimos años al comprobar que no todos los padres de la gente de mi generación tenían esa costumbre. Ahora sí que es algo más habitual y al menos los de hoy llevan a sus hijos al cine por Navidad. En realidad ella seguía la costumbre que tenía mi abuelo pues a pesar de los tiempos de posguerra la llevaba a ver películas para niños como los clásicos de Disney. En aquellos años, la década de los cincuenta, estrenaron La Cenicienta (1950), Alicia en el País de las Maravillas (1951), Peter Pan (1953), La Dama y el Vagabundo (1955) y La Bella Durmiente (1959).

Tuvo la oportunidad de ver muchos musicales que siempre recuerda con entusiasmo, como Siete novias para siete hermanos (1954) o Papá piernas largas (1955). También veía cine clásico y siempre la he oído hablar de las películas de Audrey Hepburn como Vacaciones en Roma (1953) o Sabrina (1954); o de las de Doris Day, como El hombre que sabía demasiado de Alfred Hitchcock (1956) o Confidencias a Media Noche (1959). De esta última ya de adolescente le gustaba imitar sus modelitos, muy años sesenta. En esa época de bisagra entre la niñez y la adolescencia recuerda especialmente Tú a Boston y yo a California (1961).

Los padres suelen transmitirnos sus gustos así que cuando descubrí el libro de Papá piernas largas, escrito por la norteamericana Jean Webster (1876-1916), lo compré inmediatamente y lo debí leer en la época de los quince años. Esta Wunderkammer es la excusa perfecta para indagar sobre esas cosas que nos marcan en la vida y ahora tenemos la herramienta perfecta para investigar con rapidez sobre ellas, como es el caso de Internet.

Jean Webster nació en Fredonia, Nueva York, y su nombre verdadero era Alice Jane Chandler Webster. Se crió con su madre, abuela y bisabuela, activistas en la lucha de la igualdad racial y del derecho al sufragio femenino, lo que le marcó profundamente. Su madre era sobrina de Mark Twain y su padre era asesor del escritor. En el colegio empezó a ser conocida como Jean, variación de su segundo nombre, puesto que tenía una amiga que se llamaba como ella y así podían distinguirse. Estudió inglés y también economía, especialidad sobre la que versó su tesis de 1901, sobre la pobreza en Italia y que pudo hacer gracias al obligado viaje a Europa. Su amor secreto fue Glenn Ford MacKinney, un hombre casado con una mujer con problemas mentales y con un hijo que había heredado la enfermedad de la madre. Pudo casarse con él años más tarde, en 1915, cuando MacKinney obtuvo el divorcio. Murió en 1916 un día después de dar a luz a su hija Jean.

Su obra más famosa fue Daddy-Long-Legs (1911), así como la continuación de ésta, My Dear Enemy. Papá piernas largas cuenta la historia de una chica, Jerusha Abbott, que vive en un orfanato toda su niñez y que puede estudiar en la universidad gracias a un anónimo benefactor. La novela consta de las cartas que ella le escribe a él, pues esa es la única condición que le pone a la hora de pagarle sus estudios. Tuvo tal éxito que hasta se hicieron unas muñecas y los fondos obtenidos por su venta fueron destinados a la adopción de huérfanos.

La novela fue adaptada al cine y la película fue dirigida por Jean Negulesco en 1955, protagonizada por Fred Astaire y Leslie Caron. Cambiaron un poco el argumento puesto que cuenta la historia de un millonario, mujeriego empedernido, que decide sentar cabeza apadrinando a una joven huérfana francesa de la que termina enamorándose. El rodaje de la película coincidió con la muerte de la mujer de Fred Astaire.

El postdata de la última carta dice así: “Esta es la primera carta de amor que escribo en mi vida. ¿No es una maravilla que haya sabido cómo hacerla?”.