Mostrando entradas con la etiqueta Wunderkammer. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Wunderkammer. Mostrar todas las entradas

sábado, 28 de diciembre de 2013

Curiosidad e invención


Cuando perdemos la curiosidad, perdemos la capacidad de inventar y empezamos a volvernos viejos

Guillermo del Toro

viernes, 27 de diciembre de 2013

Verdadero


La pregonada autenticidad no es histórica, sino virtual. Todo parece verdadero y por consiguiente es verdadero; en cualquier caso es verdadero el hecho de que parezca verdadero y damos por verdadero el objeto al que se asemeja; incluso en el caso, como Alicia en el País de las Maravillas, de que no haya existido jamás. 


Umberto Eco, Los pesebres de Satán, La estrategia de la ilusión.

lunes, 13 de mayo de 2013

Gabinetes de Ryuryukyo Shinsai


Neceser de costura y ropa de cama
Ryuryukyo Shinsai
ca. 1816
Metropolitan Museum
Nueva York


Surimono
Ryuryukyo Shinsai
ca. 1800
British Museum
Londres

viernes, 23 de noviembre de 2012

domingo, 26 de febrero de 2012

Dominique


...he ahí, si no me engaño, lo que se podía leer en aquel registro mudo, más significativo en su confusa mnemotécnia que muchas memorias escritas. El alma de treinta años de existencia aún conmovida, palpitaba en aquel estrecho gabinete; y cuando Dominique estaba en él, delante de mí, asomado a la ventana, un poco distraído y tal vez perseguido aún por el eco de antiguos rumores, era cosa de saber si había venido para evocar lo que él llamaba la sombra de él mismo o para olvidarla.
Dominique, Eugène Fromentin (1863)

Imagen 1
Imagen 2

sábado, 19 de noviembre de 2011

Una Wunderkammer circense en Berlín

Qué sorpresa encontrarse con una Wunderkammer circense este pasado verano en Berlín. Un espectáculo dirigido por Yaron Lifschitz y representado por la compañía australiana C!RCA en el teatro Chamäleon del Berlin-Mitte, "un collage intoxicante de acrobacias, una comedia burlesca, erótica y bizarra".
He aquí una muestra:

martes, 30 de noviembre de 2010

Sombras de Wunderkammer

"No system determines the organization of the objects in display or separates one variety of the marvellous from another. We are surprised upon entering the room, but our surprise is occasioned not so much by the individual items we encounter, impressive though they are, as by the immediate, even immoderate familiarity they show for whatever joins them. There are things on holiday, randomly juxtaposed and displaced from any proper context; the room they inhabit acts as a liberty or sanctuary for ambiguous things, a kind of halfway-house for transactional objects, some new but not yet fully assimilated, others old and headed for cultural oblivion, but not yet forgotten or cast off. Taken together, they compose a heteroclite order without hierarchy or degree, an order in which kings mingle with clowns, or at least the props of their respective stations"
Steven Mullaney, Strange Things, Gross Terms, Curious Customs (1983)

Al estudiar la obra de Hans Feldmann (1941), artista conceptual de Düssedldorf, especialmente la exposición temporal que se encuentra en la actualidad en el Museo Reina Sofía de Madrid y, en concreto, su instalación de sombras chinescas a partir de objetos variados, no dejo de pensar en la definición de Wunderkammer dada por Mullaney, en su investigación sobre las colecciones de Walter Cope, visitadas y descritas en 1599 por el suizo Thomas Platter el Joven.
Las sombras proyectadas por las colecciones dan lugar a extrañas proyecciones sobre la pared, como insólitos planetarios. Reminiscencias de antiguas Wunderkammern que se yuxtaponen perfectamente en el presente. La imagen de la instalación de Feldmann y el texto de Mullaney son prueba de ello.

domingo, 31 de enero de 2010

Los sombreros de Greta

Mi amiga E., que es conservadora (de museos), atesora fantásticas colecciones de imágenes en su Facebook. Colecciones de zapatos, de joyas, de sombreros, de ángeles. De la lectura y del llanto en el arte, incluso. Son fascinantes y geniales, como ella.
Me ha gustado mucho la serie de sombreros de mujer y el que nos haya asignado sombreros a sus amigas. El primero de todos es el que me ha tocado a mí. Creo que es Greta Garbo aunque por más que he buscado por la red, no he llegado a encontrar esa imagen, de momento. Sea ella o no lo sea, el caso es que la búsqueda me ha hecho disfrutar del glamour sin igual que tenía la Garbo portando sombreros.

La última imagen la hizo Pablo Gargallo en 1931 y lleva por título Greta Garbo con sombrero. Y también la representó con mechón y con pestañas.

Poema a Greta Garbo

Ábreme las dos puertas de tu casa
quiero besar tu boca que me deja
adivinar el aire cuando pasa
tu corazón envuelto en una abeja

O bien decirme puedes qué te pasa
pálido rododendro triste y vieja
bajo la luna que te pone lasa
mientras te llueve el mundo en una oreja

Sin duda como sueles llorar lloras
Sin duda te desnudas a la luna
Sin duda de costumbre te adormeces

Quiero besar tu boca en esas horas
muertas que mueres tú también de una
supuración de amor algunas veces

Carlos Edmundo de Ory (1923)
Sonetos, 1963

 

sábado, 21 de febrero de 2009

La Wunderkammer de Benjamin Button

El curioso caso de Benjamin Button es toda una Wunderkammer, un auténtico circo de variedades, de extraños personajes y de elementos que causan el estupor, la maravilla, la curiosidad. Haciendo un inventario mental del mismo, podemos encontrar:

- Button’s Button: la fábrica del hombre de los botones.
- El niño que nace viejo, la mayor curiosidad (“los que nacen diferentes se sienten toda la vida solos").
- El pigmeo bajito.
- My body a Wunderkammer: el marino lleno de tatuajes.
- La nadadora compulsiva cual Leandro en el Helesponto que acumula kilómetros.
- El hombre al que le cayó el rayo siete veces.
- Una bailarina que no deja de dar piruetas, como la de una caja de música.
- El canguro de las cinco de la tarde.
- Una galería de retratos (“va con la casa”).
- El colibrí, símbolo del alma que se eleva.
- “Se avecina la tormenta”. Al final todo acaba y nada es para siempre.

Y por supuesto, un reloj, símbolo de la brevedad de la vida. En toda Wunderkammer que se precie además de autómatas y artilurgios varios siempre hay una calavera que nos recuerda que vamos a morir, un memento mori, con lo que se conforma una auténtica vanitas barroca (“vanitas vanitatum omnia vanitas”, vanidad de las vanidades, todo es vanidad…).

Dejo aquí el final del relato corto de Scott Fitzgerald en el que se basa el guión de la película:

"He did not remember clearly whether the milk was warm or cool at his last feeding or how the days passed--there was only his crib and Nana's familiar presence. And then he remembered nothing. When he was hungry he cried--that was all. Through the noons and nights he breathed and over him there were soft mumblings and murmurings that he scarcely heard, and faintly differentiated smells, and light and darkness.

Then it was all dark, and his white crib and the dim faces that moved above him, and the warm sweet aroma of the milk, faded out altogether from his mind."

Agradezco a don Javier Moñino que terminara de animarme a ir a ver esta película.