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domingo, 10 de mayo de 2009

Vueltas y vueltas




He aquí dos fragmentos de dos obras maestras que tienen un punto de unión, la metáfora de la liberación, de la superación de la infancia.

Como la niña al otro lado de la puerta del Hotel des Folies Dramatiques, que espía el artista a través de la cerradura en La sangre de un poeta de Jean Cocteau (1932). La de la habitación 21, la de las "Lecciones de vuelo"... aquella niña que una vez que llega hasta el techo ya no quiere bajar y se burla de su dominadora.

O como el pequeño Antoine Doinel de los Cuatrocientos golpes (1959) de François Truffaut, cuando también parece volar en el tambor giratorio... Uno de los participantes del "vuelo" es el mismo Truffaut, por lo que el director va rodando junto con Doinel, su alter ego...

Y cuando uno ha aprendido a volar... ¿cómo bajará del techo? ¿cuándo parará de dar vueltas y vueltas?

(PUNTOS DE PARTIDA)

I
PALABRAS, ganancias de un cuarto de hora arrancado al árbol calcinado del lenguaje, entre los buenos días y las buenas noches, puertas de entrada y salida y entrada de un corredor que va de ninguna parte a ningún lado.

Damos vueltas y vueltas en el vientre animal, en el vientre mineral, en el vientre temporal. Encontrar la salida: el poema.

(...)

Octavio Paz, Libertad bajo palabra (1949)



domingo, 23 de noviembre de 2008

Otherside y Recuerda






Me gustan mucho la canción y el vídeo de Otherside de los Red Hot Chili Peppers. La canción está dentro de su álbum Californication y el vídeo fue dirigido por Jonathan Dayton y Valerie Faris en el año 2000.

Los directores se inspiraron, según ellos, en muchas de las imágenes del expresionismo alemán y del surrealismo, más en las pinturas que en el cine. También citan El gabinete del Dr. Caligari (Robert Wiene, 1920).

A mí también me recuerda a la famosa secuencia del sueño onírico de la película Recuerda de Alfred Hitchcock (Spellbound, 1945), con los escenarios diseñados por Dalí. Una de mis películas favoritas, que gira en torno a la culpa y el psicoanálisis, protagonizada por Gregory Peck, Ingrid Bergman y Norman Lloyd. Dalí ya había trabajado conjuntamente con Buñuel en El perro andaluz (1929). Produjo más de cien bocetos y cinco pinturas al óleo. Parece ser que la secuencia fue rodada por William Cameron Menzies y duraba originalmente más de veinte minutos que al final se quedaron en dos. Rodó los tejados en miniatura, el sueño de la casa de juego y el corte de las cortinas llenas de ojos.

Hitchcock señaló sobre esta secuencia: "Utilicé a Dalí por su gran ejecución gráfica. Deseaba presentar los sueños con una gran nitidez y claridad visuales, más precisos que el propio film... Chirico posee la misma cualidad: las largas sombras, la infinitud de la distancia y las líneas convergentes desde la perspectiva".

Aprovecho, pues, para guardar en mi gabinete un vídeo y canción que me gustan junto con una de las secuencias del cine clásico que más me apasionan.



sábado, 1 de noviembre de 2008