domingo, 4 de marzo de 2012

Como quien oye llover

Óyeme como quien oye llover,
relumbra el asfalto húmedo,
el vaho se levanta y camina,
la noche se abre y me mira,
eres tú y tu talle de vaho,
tú y tu cara de noche,
tú y tu pelo, lento relámpago,
cruzas la calle y entras en mi frente,
pasos de agua sobre mis párpados...
Octavio Paz, Árbol adentro (1987)

lunes, 27 de febrero de 2012

Waagen

Erst erfreuen, dann belehren

Gustav Friedrich Waagen (1797-1868)
Director de la Gemäldegalerie de Berlín
Catedrático de Historia del Arte

Fotos: Wunderkammer

domingo, 26 de febrero de 2012

Dominique


...he ahí, si no me engaño, lo que se podía leer en aquel registro mudo, más significativo en su confusa mnemotécnia que muchas memorias escritas. El alma de treinta años de existencia aún conmovida, palpitaba en aquel estrecho gabinete; y cuando Dominique estaba en él, delante de mí, asomado a la ventana, un poco distraído y tal vez perseguido aún por el eco de antiguos rumores, era cosa de saber si había venido para evocar lo que él llamaba la sombra de él mismo o para olvidarla.
Dominique, Eugène Fromentin (1863)

Imagen 1
Imagen 2

viernes, 10 de febrero de 2012

El arca rusa


"Es una historia personal. Las impresiones artísticas más importantes de mi vida están relacionadas con el Hermitage. Podría decirse que mi maduración artística se vincula con el Museo. En lo personal, considero que no hay nada superior a la pintura o a la literatura. En el Hermitage tenemos la increíble oportunidad de estar frente a una enorme diversidad y a una colosal retrospectiva histórica de obras artísticas, todas ellas concentradas en un solo lugar. Se calcula que si uno pasara un minuto ante cada pintura y escultura, para poder ver toda la colección necesitaría quedarse ahí tres años. Es una enorme escuela. El Hermitage es el centro de San Petersburgo y de Rusia. Es el corazón joven de Rusia."

Entrevista a Aleksandr Sokurov por Edward Guthman, New York Times.

Russkis Kovcheg (El arca rusa, Aleksandr Sokurov, 2002)

miércoles, 8 de febrero de 2012

Sin mañana

"La señora de T... me propuso dar un paseo por la terraza hasta que hubiera cenado la servidumbre. La noche era magnífica; dejaba vislumbrar los objetos y parecía velarlos con el único fin de estimular la imaginación. El palacio, así como los jardines, situados en una montaña, descendían en terrazas hasta las orillas del Sena, y las múltiples sinuosidades del río formaban islotes agrestes y pintorescos que amenizaban el paisaje y aumentaban el encanto del hermoso lugar.
Primero nos paseamos por la más larga de esas terrazas; la cubrían árboles frondosos. La señora de T... se había recuperado de la especie de burla de la que acababa de ser objeto; y durante el paseo me hizo algunas confidencias. Las confidencias se atraen, y yo, por mi parte, hice las mías; todas ellas iban tornándose cada vez más íntimas e interesantes. Llevábamos tiempo andando. Primero ella me había dado su brazo, luego ese brazo se entrelazó, no sé cómo, con el mío, que la levantaba casi sin tocar con los pies en el suelo. La postura era agradable, pero a la larga fatigosa, y aún teníamos muchas cosas que decirnos. Aparece un banco de césped; nos sentamos sin cambiar postura. (...)
Sucede con los besos lo mismo que con las confidencias: se atraen, se aceleran, se enardecen mutuamente -en efecto, no bien fue dado el primero, lo siguió otro, y otro más. Se agolpaban, interrumpían la conversación, la reemplazaban; apenas daban a los suspiros la libertad de escaparse. Sobrevino el silencio, se oyó (pues a veces se oye el silencio), y no asustó. Nos levantamos sin decir palabra y echamos a andar de nuevo."
Dominique Vivant-Denon, Sin mañana, 1777.

La relación entre el fragmento literario y la secuencia cinematográfica queda perfectamente explicada por Pedro Amorós, aquí.

Les amants (Louis Malle, 1958)

lunes, 30 de enero de 2012

Mariposas de Keats

“I almost wish we were butterflies and liv'd but three summer days -
three such days with you I could fill with more delight than fifty common years could ever contain.”
John Keats, Bright Star: Love Letters and Poems of John Keats to Fanny Brawne

Bright Star (Jane Campion, 2009)

jueves, 5 de enero de 2012

Noche de Reyes y doble viernes

La noche de Reyes es pura magia. Como ocurre con un sábado cualquiera uno tiene la sensación de fiesta pero con un plus añadido. Al día siguiente puede haber regalos esperando ser abiertos, con un roscón de reyes para el desayuno relleno de chucherías varias. Antes también significaba bailoteo, vestido de noche y una fiesta igual de fastuosa que la Nochevieja. Ahora ya no.
Últimamente el cinco de enero también supone ir corriendo a cambiar el único billete con pedrea de la Lotería de Navidad por si hay más suerte en la del Niño. Y como siempre, se me pasa el día en que hay que comprar las sillas para la cabalgata de Reyes, por lo que hay que ir corriendo a pillar un buen sitio aunque sea de pie. Como ya es imposible cargar con la niña en brazos, el año pasado fuimos a un superchino y nos compramos dos sillas plegables requetemolonas. Así que esta tarde me las llevaré bajo el brazo... y ande yo caliente ríase la gente.
El día seis de enero también suele ser un día melancólico. Es como un domingo, aunque la mañana haya sido dichosa y radiante. La tarde es de sofá y si me dan a elegir que me pongan la película típica y tópica de siempre, Lo que el viento se llevó.
El seis significa el final de la Navidad, aunque hasta San Antón Pascuas son. Se prolongan los cordiales y el turrón y el día para empezar la dieta se va posponiendo a saltitos. Y cada año que pasa el Belén y el árbol tardan más en volver a sus cajas.
Lo único bueno del seis de enero de este año es que es... ¡viernes! Eso solamente pasa de vez en cuando, porque lo normal siempre fue volver al cole al día siguiente sin haberte dado tiempo a jugar con todos los juguetes.
Así que el 2012 no puede ser tan malo. Aunque no se me vayan las otitis recurrentes...
Y como tengo la sensación de doble viernes ahí va otro típico tópico para un día como hoy....

sábado, 31 de diciembre de 2011

Feliz año nuevo... cocinando


"Una mujer felizmente enamorada quema el soufflé. 
Una mujer tristemente enamorada se olvida de encender el horno."
Baron St. Fontanel (Sabrina - 1954)
¡Desde Wunderkammer os deseamos un feliz año nuevo 2012!

viernes, 30 de diciembre de 2011

Un cristal color de rosa


Querido padre:
No sabes cuánto te quiero por haberme enviado aquí...
Es una hora avanzada de la noche y alguien al otro lado de la calle está tocando La Vie en Rose... Es el modo que emplean aquí para decir "mira la vida como a través de un cristal... un cristal de color de rosa". Y así es como yo la miro ahora...
He aprendido muchas cosas... a hacer crêpes... y una receta más importante, he aprendido a vivir, a no quedarme apartada contemplando cómo viven los demás...
Por si no me reconoces cuando llegue seré la mujer más "chic" que encontrarás en el andén...
Te quiere tu hija,
Sabrina

- Sabrina... ¿te parece quizá incomprensible que una persona pueda desear acabar con todo por razones sentimentales?
- Oh, ¡Sí, lo comprendo! ¿Sabe que estuve a punto de hacer por razones sentimentales? Ehm... Fui a París para olvidar. Le convendría ir a París, Linus.
- ¿A París?
- A mí me ayudó. ¿No ha estado nunca allí?
- Oh, sí. Una vez, estuve treinta y cinco minutos.
- ¡¿Treinta y cinco minutos?!
- Transbordo de un avión a otro. Iba a Irak para un negocio de petróleo.
- Oh, pero París no es sólo para hacer transbordo. Es para despertar ilusiones, para dejar todas las ventanas abiertas y que entre La vie en Rose.
- París es para los enamorados. Tal vez por esa razón sólo estuve treinta y cinco minutos.
- Esto es lo que debe hacer nada más llegar a París. Encargue un poco de lluvia, pero no una simple llovizna sino un buen aguacero. Entable conversación con una chica bonita y llévela a pasear en un taxi por los Bois de Boulogne. La lluvia es muy importante. Sencillamente es cuando París huele mejor. Son los castaños húmedos.

Sabrina (Billy Wilder, 1954)

jueves, 29 de diciembre de 2011

miércoles, 28 de diciembre de 2011

Maletas contrareloj



Otras veces las maletas simbolizan el deseo eterno del viaje, la excitación del trasiego, la huida del yo y el ansia por la acumulación de nuevas experiencias. Y sobre todo el miedo a la rutina, a estancarse y ver pasar el tiempo y no ganarle tú la partida a él, viviendo a contrareloj, en un constante ir de acá para acullá. Sin ataduras, sin compromisos de ningún tipo. 
Son maletas vacías sin carga material y emocional que esperan llenarse en ese perenne vaivén para volver a vaciarse y llenarse poco después.
Es lo que le ocurre al eterno viajero de "Up in the Air", "Ryan" Bingham o incluso a la mujer de la que se termina enamorando, Alex Goran. También es el caso del personaje interpretado por Gary Cooper en "Love in the Afternoon", el multimillonario y algo caduco conquistador Frank Flannagan.

Ariane (Love in the Afternoon, Billy Wilder, 1957)

martes, 27 de diciembre de 2011

... y maletas de cine



He aquí tres mujeres junto a sus equipajes que tienen un denominador común: están dando carpetazo al pasado y se enfrentan a un futuro incierto en lugares lejanos. La más independiente y vitalista de todas es Eloise Kelly (Ava Gardner), el trofeo más preciado del safari finalmente cazado por el cazador (y se acabó la independencia y la sed de aventuras). La más solitaria y triste de ellas es Kitty (Naomi Watts), impagable esa bella imagen en los arrozales de las montañas chinas, sentada sobre sus maletas y cobijada por un paraguas que poco puede protegerla del castigo de sus infidelidades, pues se enfrenta a un callejón sin más salida que la enfermedad o la muerte. La imagen más lírica es la de Ada (Holly Hunter), en aquella enorme y solitaria playa neozelandesa, sin más compañía que la de su piano empaquetado y el calor de una indefensa niña pequeña. El futuro se desencadena en cuanto se abren las maletas y se despliegan las pocas e imprescindibles posesiones elegidas por sus poseedoras para cambiar el ritmo de sus vidas.

lunes, 26 de diciembre de 2011

Maletas de actores...

María Dueñas escribía hace poco sobre las maletas en una revista de moda. Entre otras cosas subrayaba lo que habían ganado en comodidad aunque éstas hubiesen perdido un tanto ese glamour de antaño. Uno de sus pasatiempos favoritos, si no recuerdo mal, consistía en observar el trasiego de equipajes mientras esperaba en un aeropuerto. 
Aquel artículo de la autora de El tiempo entre costuras lo leí en la peluquería, aunque ahora no encuentro un enlace en la red. Cuando volví a mi casa me dio por espiar las maletas de mis actrices y actores favoritos del cine clásico.
Tan famoso como el baúl de la Piquer era el ingente equipaje que arrastraba Marlene Dietrich en sus desplazamientos. Algunas fotografías suyas rodeadas por torres de maletas han formado parte de la exposición celebrada en el Germanisches National Museum de Nüremberg ("Travel Companion: Suitcase Stories from 1750 to Today").
He aquí una selección de las imágenes que más me han llamado la atención:
Marlene arriba y abajo rodeada de maletas
Las del caballero por excelencia
Anna Magnani
La elegante Audrey
Carole Lombard... glamurosa como pocas
Patricia Neal
... y las de Marlon Brandon.