martes, 6 de julio de 2010

Duke y Maureen



Gracias al gran director John Ford, los geniales John Wayne y Maureen O'Hara constituyen una de las parejas más carismáticas del cine clásico. Con él rodaron tres maravillosas películas: Río Grande (1950), El hombre tranquilo (1952) y Escrito bajo el sol (1957). Con posterioridad volverían a protagonizar dos títulos más, MacLintock (Andrew V. McLaglen, 1963) y El gran Jack (George Sherman, 1971). Se llevaban trece años y fueron grandes amigos toda la vida. 
La irlandesa (Maureen Fitzsimons) es una de las actrices más bellas del cine clásico - en agosto cumplirá noventa años -. Su madre era cantante de ópera y ella misma y sus hermanos también lo fueron, aunque la joven Maureen prefería la actuación. Fue descubierta por Charles Laughton en un casting, que quedó cautivado por sus bellos ojos. Su primera  película fue La posada de Jamaica, de Hitchcock (1939) y todos la recordamos como la Esmeralda del Jorobado de Notre Dame o secuestrada por el pirata Morgan en El Cisne Negro, como la princesa Tanya de Los hermanos Barbarroja o como la atractiva madre de Yo a Boston y tú a California. 
En 1979 declaró: "He tenido el privilegio de conocer a tres grandes hombres en mi vida: a mi padre, a John Wayne y a Charles Blair". Este último fue su tercer marido, un famoso aviador, con el que se casó en 1968. Y bueno... qué decir de ese gran hombre, el "Duke" John Wayne (1907, Winterset, Iowa-1979, Durango, México). Mejor seguir quedándonos con las palabras que también le dedicó la O'Hara: "Hablando como actriz, desearía que todos los actores fueran como Duke y como persona sería estupendo si todo el mundo pudiera ser tan honesto y genuino como lo es él. Es un hombre de verdad".
Por desgracia el mejor vídeo que he encontrado en Youtube que muestra la magia que había entre ellos dos no se puede insertar pero lo pueden ver aquí. El que pongo a continuación no está mal... aunque mejor escucharlo sin la edulcorada banda sonora de fondo.

lunes, 5 de julio de 2010

Sombra aquí, sombra allá








En los años 30 hubo un cambio radical en la estética de la mujer. Se pasó de una mujer femenina muy frágil, con mucha dulzura, que fue el prototipo de mujer que marcó los años 10 y 20, a una mujer de estética fría, seria, poco femenina, con aire duro y masculino. El cambio vino dado por las circunstancias de la época, I Guerra Mundial, las mujeres tomaron la posición de los hombres ya que ellos fueron a la Guerra. La única tendencia que se mantuvo fue la palidez en el rostro. Lo más representativo del maquillaje de los años 30 fue que, a diferencia de otros posteriores, éste nunca se volvió a repetir. El icono estético mas representativo donde podemos ver ese maquillaje es en Greta Garbo en los años 30.
En los 20 tenia una estética completamente diferente. El maquillaje era muy poco alegre, muy serio, las pieles eran muy claras y el tono de piel muy unificado, se seguían llevando la matización con polvos de arroz muy blancos. Lo más curioso de este maquillaje, es que en la delineación superior del ojo se trazaba una línea negra desde el lagrimal hasta el final del ojo que tenía una especie de montañita en el centro. En el lado opuesto al lagrimal, el rabillo, se trazaba un triángulo en forma descendente con lápiz negro que no se rellenaba. Marcaban una banana en marrón alargando la cuenca de manera descendente, difuminaban la banana y repasaban con una forma marrón. El párpado móvil solía usar un color marfil, beige o crema. En el arco supracilial el mismo color que en el párpado móvil. Se marcaba con máscara de pestañas las superiores enteras muy marcadas, y abajo sólo a la mitad, dos cuartos de la delineación inferior. La ceja que marcó tendencia en la época era una ceja redonda muy finita y con una gran tendencia a la caída. Los labios eran muy finos y alargados, en horizontal. Los colores eran oscuros, rojos, Burdeos o marrones. Las cimas del labio eran redondas, a veces el labio superior se maquillaba mas largo. Y el rubor era muy discreto, casi siempre en un tono marrón.
En los años 40 lo más representativo era la boca, vulgarmente conocida como “la boca de asco”. El centro del labio superior se afinaba y se ensanchaba hacia las comisuras, creando esa mueca de asco. Seguía siendo una estética muy fría, con ausencia de color, las pieles seguían siendo claras, los ojos eran muy parecidos a los de los años 30, el sombreado era el de la media luna, también una banana marcada en marrón en forma descendente y la delineación superior del ojo marcada en negro, con un trazo muy fino. Máscara de pestañas arriba, sombra color marrón o crema en el párpado. Las cejas siguieron siendo finas. Y el rubor marrón, discreto y alargado. Una mujer que define muy bien esta década es Katherine Hepburn.
En los años 50 el maquillaje dio un cambio radical, las mujeres eran más femeninas, el blanco de la piel ya no daba esa sensación de enfermizo, si no que se empezaba a llevar un tono de piel mas saludable, tirando hacia moreno. Se introdujo el color en los sombreados, el ojo se marcaba con una forma abierta con eyeliner. Se marcaba una banana muy flojita en un tono azul o marrón se difuminaba muy bien y se marcaba la delineación superior con eyeliner cerrando en una forma de siete. La boca era forma de corazón, los labios tenían esa forma, ni gruesos ni finos y siempre en tonos oscuros. Un rubor marcado por debajo del hueso del pómulo. El maquillaje de los años 50 es uno de los más bonitos y más femeninos. La forma en que se marcaba el eyeliner es algo que se sigue haciendo, es un maquillaje muy discreto, pero sutil y sofisticado a la vez. Da siempre un punto de elegancia. Seguro que localizas este estilo si miras una foto de Marilyn Monroe.

Historia del Maquillaje de Hollywood II. Promaquillaje.com


lunes, 28 de junio de 2010

Canoa Quebrada

Canoa Quebrada (Brasil)

Me he topado con esta bella cala por la red. Es lo que tiene jugar a "La parte por el todo". Anda que no nos lo ha puesto difícil Sushi de Anguila...

domingo, 27 de junio de 2010

Veranito a lo Hilda




Esta Hilda es fantástica. La creó Duane Bryers para la compañía publicitaria Brown & Bigelow de Minnesota, fundada en 1896. Esta empresa es conocida por sus famosos calendarios que llegaron a estar presentes en más de cincuenta millones de hogares en los Estados Unidos, sobre todo a finales de los años cuarenta. Para ella trabajaron los mejores ilustradores y creadores de pin-ups del momento, como ocurrió con el gran Norman Rockwell.
He escogido para la Wunderkammer estas imágenes tan veraniegas de Hilda... me encantaría pasar un verano así. ¡Qué maravilla!
Más sobre Hilda aquí.

miércoles, 23 de junio de 2010

Hopeless


Hay días en los que es mejor correr un (es)tupido velo... O será esta infección de garganta mal diagnosticada lo que me está dejando Hopeless... Adiós, día... anda, ve... y a ver si con un poco de suerte te quemas en una hoguera de San Juan.


Our hopes and expectations
Black holes and revelations



domingo, 20 de junio de 2010

La parte por el todo IX


¿Nadie se anima? Algunos fotogramas más que nos acerquen al asunto...


¡Felicidades, Sushi! Enigma resuelto... Ahí va la tercera tanda prometida y un fragmento de la maravillosa Alice in Wonderland del polifacético Jonathan Miller grabada para la BBC en 1966.


Si apruebo...


Luis: Pues digo yo que lo mismo es que si apruebo me compras la bicicleta, que si me compras la bicicleta, apruebo.
Don Luis: La Lógica sí la has aprobado, ¿verdad?
Luis: Sí claro, ya lo sabes.
(...)
Luis: ¿Cuándo me la compras?
Don Luis: Pues... No sé...

Fernando Fernán Gómez, Las bicicletas son para el verano (1978)

Dedicado a todos los que estos días estáis de exámenes... ¡mucho ánimo!

martes, 15 de junio de 2010

Talking (loud and clear)


Cuando el tiempo se pone así de loco y en el mismo día parece que estamos en primavera/verano/otoño/invierno y de nuevo vuelta a empezar, siempre tarareo esta canción. 

Una pena que el vídeo de los OMD se vea tan mal...

Talking loud and clear 


Saying just what we feel 
Lying in the grass 
With the sun on our backs 
It doesn't really matter 
What we do or what we say 
With every little movement 
We give ourselves away...


Orchestral Maneouvres in the Dark (1984)

Arráncame la vida



Estos días he terminado de leer la novela Arráncame la vida (1986) de Ángeles Mastretta. Me ha costado un poco seguirla, por las peculiaridades del habla, pero al final lo he conseguido. A través de la voz de una mujer asistimos a su proceso de madurez desde que es prácticamente una niña y se enamora de un general revolucionario, futuro gobernador de Puebla, hasta que llega al estado "ideal" que, según ella, es el de la viudez. Es una visión intimista y periférica de los grandes hechos, pues en el trasfondo y como gran decorado transcurre la historia del México de los años treinta y cuarenta.
El protagonismo lo adquiere la mujer, historias y dramas domésticos como el de Catalina Guzmán y otras muchas cuyas vidas se entrecruzan en el camino. La película, rodada en 2008, está muy bien ambientada, con una magnífica dirección artística y un guión que traduce de forma correcta el espíritu de la novela. Ha sido hasta el momento la más cara de la historia del cine mexicano.
Como siempre Daniel Giménez Cacho está soberbio y su interpretación de cacique corrupto, mafioso y machista, basado además en un personaje real, Maximiliano Ávila Camacho, es de matrícula de honor.

¡Arráncame la vida con el último beso de amor!
¡Arráncala, toma mi corazón!
¡Arráncame la vida, y si acaso te hiere el dolor,
ha de ser de no verme porque, al fin, tus ojos
me los llevo yo!

Arráncame la vida (Roberto Sneider, 2008)

Now we have to say goodbye





Charles Boyer: I came to say goodbye.

Marlene Dietrich: And why, Boris, why?

C.B.: I've made up my mind. I'm going away.

M.D.: Then I shall be alone.

C.B.: That journey to the desert you've spoken of-- you will take it alone?

M.D.: What else can I do?

C.B.: Once, you said to me that peace and happiness might be found there. You gave me hope, and now-- now, we have to say goodbye.

M.D.: ...Goodbye.



El jardín de Alá (The Garden of Allah, Richard Boleslawski, 1936)


... Es el fragmento de la película que aparece en el vídeo de Time after Time de Cindy Lauper (1984)


lunes, 7 de junio de 2010

In a Manner of Speaking


¡Cómo me gusta esta canción! Sobre todo la versión de Martin Gore, de Depeche Mode, que grabó en un disco en solitario bajo el título Counterfeit e.p. Se basó en la escrita en 1985 por Winston Tong, del grupo estadounidense Tuxedomoon (Holy Wars se llamaba el LP, como decíamos antiguamente), y lo grabó mientras su grupo estaba de gira mundial. Corría el año de 1989 y, en aquel entonces, los inigualables Depeche Mode presentaban aquel fantástico álbum que fue Music for the Masses. 
Gracias a Martin Lee Gore (1961) descubrí esta canción y, desde entonces, está siempre entre mis favoritas de todos los tiempos. Y no sólo esa sino muchas de las compuestas por él que, al menos para mí, es todo un genio. 
Otra versión que la ha hecho mucho más famosa es la interpretada en 2004 por el grupo francés Nouvelle Vague, con un interesante ritmo bossa nova, más próxima a la del gran compositor y segundo vocalista de Depeche... Simplemente fantástica.






In a manner of speaking I just want to say
That I could never forget the way
You told me everything
By saying nothing
In a manner of speaking I don’t understand
How love in silence becomes reprimand
But the way I feel about you is beyond words
Oh give me the words
Give me the words
That tell me nothing
Oh give me the words
Give me the words
That tell me everything

In a manner of speaking 
Semantics won't do
In this life that we live we only make do
And the way that we feel might have to be sacrificed

So in a manner of speaking
I just want to say
That like you I should find a way
To tell you everything
By saying nothing
Oh give me the words
Give me the words
That tell me nothing
Oh give me the words
Give me the words



sábado, 5 de junio de 2010

C'est moi

Fotografía: Le bras revelateur (Subversion des images, Paul Nougé, 1929)
 
C'est moi qui te regarde
Mais toi qui me regardes
Ce soir ton frère te parlera
Tu répondras de ton ouvrage
Et rien de plus 

Paul Nougé
Quelques Écrits et Quelques Dessins (con René Magritte, 1927)


André Souris,  Quelques airs de Clarisse Juranville, 1928