jueves, 31 de marzo de 2011

Smile in the Crowd

Esta última entrada de marzo se la voy a dedicar de nuevo a un genio, Martin Lee Gore. Digamos que no me apetecía acabar marzo con once entradas... llamadme supersticiosa pero hay demasiadas tragedias ligadas a esta fecha, a pesar de que ese día es el cumpleaños de una persona a la que quiero y he querido muchísimo desde siempre. Así que, para bien o para mal, acabaremos marzo con la duodécima entrada dedicada al alma de Depeche Mode. Hace poco leía en el blog Any other world de MFAL que se cumplía el veinticinco aniversario del que quizás sea el álbum más completo de los Depeche, que es además mi favorito de todos los tiempos, Black Celebration y del que hablé apenas quedó inaugurada esta Wunderkammer.
Ya en otra entrada aludí a la versionada In a Manner of Speaking, una de mis canciones favoritas de siempre. Hoy quería dedicarle la entrada a otra canción que interpretó Martin Lee Gore con su genial maestría en aquel "sencillo" de pocas canciones, que fue su primer álbum en solitario, Counterfait (1989). Aunque Martin ha sido siempre el compositor más reconocido de los Depeche es curioso constatar cómo en sus álbumes en solitario siempre ha versionado canciones de otros a los que, por lo general, ha superado con creces, fundamentalmente porque tuvo la virtud de sacar a la luz temas que podían ser más desconocidos para el común de los mortales. O a al menos fue siempre mi caso. En esa tesitura estaría el Smile in the Crowd que grabaran los Durutti Column en 1983 (obsérvese la mala transcripción del apellido del famoso anarquista español Buenaventura Durruti, del que procede el nombre). Martin Gore la impregna de un magnetismo especial, como es propio de él, sin olvidar en ningún momento esa extraña sensación que nos invade como de canción alguna vez escuchada, en un desconcertante dejá vú.
No la he podido encontrar ni en Youtube ni en Goear. Pero la podéis escuchar o bien en Spotify o bien en este enlace.
Smile in the crowd
You turned me away
Away from your actions
Forced by the violence
That always surrounds you
I want your special smile
A smile in this crowd
I want your special smile
A smile in this crowd
You burnt yourself out
In that silence
I have to tell you
I ache for you still
The sound of my words
Is always so shocking
They get much louder
Each time I speak
Signals of progress
We're growing much older
I'm afraid that I’ll leave
And my ache never goes

lunes, 28 de marzo de 2011

Mitsouko


Lo único bueno de ser muy desordenado es que a veces encuentras tesoros que ni recordabas que tenías. Es lo que me ocurrió el otro día con el libro de la Taschen sobre la publicidad de los años sesenta, que nos ha tenido varios días mirando y remirando sus curiosas láminas. Una de las que más me ha gustado es la que encabeza la entrada de esta Wunderkammer, propaganda de la época del perfume Mitsouko de Guerlain. Es lo que tiene el ver imágenes que te capturan y te hacen querer saber más de ellas e indagar sobre el misterio que en ellas anida. Tal es así que este famoso perfume de la mítica marca francesa Guerlain, cuyos orígenes se remontan a comienzos del siglo XIX, se llama precisamente así, misterio en japonés.
El perfume fue creado en 1919 y parece ser que debe su nombre a la protagonista de la novela de Claude Farrère, La Batalla, publicada aquel mismo año. Ambientada en la guerra ruso-japonesa de 1905, cuenta la historia de un amor imposible entre la esposa de un almirante japonés y un oficial británico. Puede que el perfume también estuviera inspirado en la historia de Mitsuko Coudehove-Kalergi, Aoyama de soltera, una japonesa nacida en el seno de una familia de comerciantes que se enamoró de un conde austriaco, con el que se casó y tuvo muchos hijos. El que el conde se casara con una asiática fue un escándalo en aquella época y parece ser que por ello la mujer sufrió muchos prejuicios.
Fue la colonia favorita de la famosa actriz de la década de los años treinta, Jean Harlow, aquella rubia platino cuyo marido se suicidó a los pocos días de la boda empapado en la misteriosa fragancia. También es el que utilizaba Anaïs Nin. Y he leído que un frasco de aquel perfume es el que la actriz Catherine Deneuve tira en la película Belle de Jour de Buñuel, aunque yo diría que es otro que está justo al lado del de Mitsouko en su tocador (minuto 4:50 del enlace). Curiosidades que he podido leer en una interesante bitácora sobre perfumes. Una fragancia de otra época con miles de historias asociadas a ella.
"Anoche me dejó en la Gare Saint Lazare. Empecé a escribir en el tren a fin de estabilizar los saltos de la bota de siete leguas de mi vida con la actividad de hormiga de la pluma. Las palabras hormiga iban y venían transportando migas, unas migas muy pesadas, más grandes que las propias hormigas. «¿Tienes suficiente tinta?», me ha preguntado Henry. No debería usar tinta sino perfume, debería escribir con «Narcise Noir», con «Mitsouko», con jazmín, con madreselva. Podría escribir palabras hermosas que exhalarían el potente olor de la miel de mujer y de la sangre blanca del hombre."
Anaïs Nin, Henry y June (1931-1932)

lunes, 21 de marzo de 2011

Paisaje de Baudelaire para Soren

Paysage
Je veux, pour composer chastement mes églogues,
Coucher auprès du ciel, comme les astrologues,
Et, voisin des clochers écouter en rêvant
Leurs hymnes solennels emportés par le vent.
Les deux mains au menton, du haut de ma mansarde,
Je verrai l'atelier qui chante et qui bavarde;
Les tuyaux, les clochers, ces mâts de la cité,
Et les grands ciels qui font rêver d'éternité.
II est doux, à travers les brumes, de voir naître
L'étoile dans l'azur, la lampe à la fenêtre
Les fleuves de charbon monter au firmament
Et la lune verser son pâle enchantement.
Je verrai les printemps, les étés, les automnes;
Et quand viendra l'hiver aux neiges monotones,
Je fermerai partout portières et volets
Pour bâtir dans la nuit mes féeriques palais.
Alors je rêverai des horizons bleuâtres,
Des jardins, des jets d'eau pleurant dans les albâtres,
Des baisers, des oiseaux chantant soir et matin,
Et tout ce que l'Idylle a de plus enfantin.
L'Emeute, tempêtant vainement à ma vitre,
Ne fera pas lever mon front de mon pupitre;
Car je serai plongé dans cette volupté
D'évoquer le Printemps avec ma volonté,
De tirer un soleil de mon coeur, et de faire
De mes pensers brûlants une tiède atmosphère.
Charles Baudelaire, Las flores del mal
(poema 86 de los cuadros parisinos)
Este es el poema que he elegido para leer en el Museo Ramón Gaya de Murcia, en el día internacional de la poesía, dedicado al escritor de Albudeite, Soren Peñalver. Lo guardo en la Wunderkammer en su idioma original.

EAR versus Primavera

"Vuelvo a subir por enésima vez, a la Akrópolis por la ladera norte desde el Ágora Antigua. 
Acompaño a la imaginada procesión a los Propileos. 
Allí me siento a ver pasar el mundo, los pinos y las palomas me acompañan.
Cuando cruzo al interior la luz dorada hace transparentes las columnas y los templos levitan sobre la colina. El pequeño olivo del Erektión se ha hecho grande y entre los verdes y los grises de sus hojas centella esta luz en recuerdo de su Diosa."
"Sueños y más sueños... " (Odysseas Elytis)
A vueltas con una pasión griega, mil veces añorada y vivida, 
que excava en el tiempo espirales de eterno retorno.
La huella de una hoja de olivo
se deja ver, en las viejas piedras, 
entre las metopas y las columnas.
Mientras, dardos de amapolas se encienden al atardecer.
Y al final de todo un mar, siempre el mar, 
como el sueño profundo de un pájaro, 
cuya sombra vaga por campos amarillos...

domingo, 20 de marzo de 2011

Wunderkammer... my bag!

Me pongo a pensar que mi bolso de turno podría ser también una Wunderkammer cualquiera. Cuando amanece y empiezo a correr lanzo un vistazo para ver cómo puedo aligerar su contenido pero al final ni tiempo tengo así que "para qué"... más bien echo esto y lo otro y aquello de más allá, "no vaya a ser que"... aunque curiosamente siempre me falta algo. Eso sí, el bolso de turno debe ser grande, ande o no ande... Me encantaría que fuera como el de Mary Poppins o como el sombrero de un genial mago. Uno lo abre y eccoci qua! la solución a todos tus problemas allí mismo está, en algún rincón del fondo. Eso sí... después de media hora de buscar y rebuscar.

martes, 15 de marzo de 2011

En la tranquila noche


El aire de la noche refrescaba la atmósfera cálida.
Venus, desde el abismo, me miraba con triste mirar.
Rubén Darío

A mi querida amiga y maestra C. por descubrirme esta pintura y por mil cosas más

domingo, 13 de marzo de 2011

Reloj, arena y una ola atrevida

El reloj de arena
El tiempo cae de pronto y se estrecha.
Gran parte de la arena de los mares de coral es producto
de la digestión del pez loro, cuyo estómago muele la piedra
para expulsarla en forma de excremento.
El hormigón está hecho de arena: las ciudades son lentísimos
relojes de arena. Caemos en el estómago del tiempo o una
lágrima cayó en la arena [aquí sigue la canción].
De pronto algo se estrecha
Agustín Fernández Mallo
El hacedor (de Borges), Remake (2011)
Este pasado jueves me apunté en una libreta este poema de Agustín Fernández Mallo con vistas a incluirlo en mi Wunderkammer. Hasta elegí el par de imágenes que ahora incluyo aquí (excepto la de la carretera, con esa grieta que pasa exactamente por su línea continua, que me ha llamado la atención). A las pocas horas Japón sufría el terremoto de 9 grados y el terrible tsunami que ha asolado su costa norte. Desde aquel entonces hemos vivido pendientes de las noticias, impactados en todo momento por la imágenes. 
Como bien decía mahn el otro día: ¡qué insignificantes somos!
Una ola atrevida, una ola atrevida, hacia el mar la llevó...

miércoles, 9 de marzo de 2011

El síndrome de Stendhal

"Había llegado a ese punto de emoción en el que se encuentran las sensaciones celestes dadas por las Bellas Artes y los sentimientos apasionados. Saliendo de Santa Croce, me latía el corazón, la vida estaba agotada en mí, andaba con miedo a caerme".
Stendhal, Nápoles y Florencia: un viaje de Milán a Reggio (1817)
Agradezco a un estupendo alumno de Museología, gran cinéfilo, el que me haya proporcionado este fragmento de la película El síndrome de Stendhal de Dario Argento (1996).

martes, 8 de marzo de 2011

Mikazuki no

mikazuki no
hikari o chirasu
nowaki kana

Barre la luz
de la luna creciente
el vendaval.

Seibi Natsume (1749-1816)
¡Adiós, Jupiter!

sábado, 5 de marzo de 2011

Un par de recuerdos a raíz de Cisne Negro

En los años que pasé asistiendo a mis clases de ballet siempre me llamaron la atención las fotografías en blanco y negro que adornaban las paredes de la academia. Conseguir aquellas poses tan difíciles era un reto casi imposible y de ahí que las imágenes me causaran bastante respeto. Yo diría que hasta pavor pues hubo un largo tiempo en que por horario tuve que ir con el curso más avanzado y aquello causó en mí grandes sacrificios y un estado muy próximo a un estrés emocional. Reviso antiguas fotografías de famosos bailarinas y yo creo que la cara tan expresiva de Alicia Alonso es la que se me quedó grabada a fuego. Puede que algunas de aquellas prima ballerinas fuera también Maya Plitséskaya.
Uno de los bailes que estrenamos en el Teatro Romea fue El lago de los cisnes. Qué maravillosos tutús blancos, aquellas leves plumas en el pelo y la intensidad emocional de la música de Tchaikovsky. Fue aquel curso cuando en el ensayo general, el día antes del estreno, caí por una madera en pendiente y me hice una rozadura de lo más dolorosa en una rodilla.
En fin, que todos estos recuerdos me vinieron a la memoria al ver la sensacional película El cisne negro. Es fácil que yo llore de emoción pero hacía tiempo que no acababa con un nudo en la garganta. Natalie Portman está soberbia por lo que creo que su oscar es muy merecido. Sé que la película puede pecar de extravagante, morbosa, sensual, paranaoide y barroca, como la han calificado los críticos. Pero que quieren que les diga, a mí me dejó embrujada.

jueves, 3 de marzo de 2011

El recodo de Pedro Amorós

Pedro Amorós es una de las personas más sabias que conozco. Lo recuerdo en la biblioteca del departamento de Historia Antigua de la Universidad de Murcia, cuando yo empezaba a estudiar. Tenía que realizar un trabajo sobre la vida cultural en la Atenas de Pericles y allí que me plantaba yo cuando le podía robar alguna hora al día en aquellos locos años en que me dio por simultanear estudios. Pero fue al cabo del tiempo y gracias a un amigo común, cuando me lo volví a encontrar y pude disfrutar de sus conversaciones sobre la antigüedad, el cine, la historia y la literatura. Y es que su cultura es inmensa, como bien prueba su magnífica bitácora. Es uno de los mayores cinéfilos con los que he tenido la suerte de toparme en la vida y además de compartir buen amigo también coincidimos en película clásica favorita, Notorius.
Ha escrito guiones para cine y libros altamente recomendables. El último, Jano ante el espejo, acaba de recibir el Premio Internacional Rara Avis de Ensayo y Memorabilia. Cuando supe de la noticia, allá que me planté yo en la librería pidiendo su último libro, aunque en realidad todavía no se había publicado por lo que me llevé El recodo del río. Lo comento en Lecturas Reunidas.