miércoles, 28 de julio de 2010

Hola, me llamo Íñigo Montoya


Qué mítica película la de La Princesa Prometida... Hacía tiempo que quería guardar en la Wunderkammer este grato recuerdo. Por cierto, que el grupo del Facebook "Hola, me llamo Íñigo Montoya, tú mataste a mi padre, prepárate para morir" tienen casi 65.000 admiradores... Casi nada. Así que fragmento de Youtube que adjunto. En ella se combinaba perfectamente el género de aventuras, el romance, la fantasía y sobre todo la comedia. Por cierto, no me digan ustedes que el fragmento de la boda no fue copiado después por Mr. Bean en Cuatro bodas y un funeral... (también los adjunto en inglés y español). 
Yo la vi en su día en el cine de verano de La Manga, allá por el año en que debieron estrenarla, que fue el de 1987. Supuso el ascenso de la bella Robin Wright, más tarde Penn y luego ex-Penn y ya no sé si Penn otra vez, aunque nosotras la conocíamos por su participación en aquella serie de setecientos y picos capítulos o más que era Santa Bárbara y que veíamos antes de bajar a la playa. Con su larguísima melena rubia al viento, la actriz, cuyo papel definitivo fue el de la novia de Forrest Gump (1994), interpretaba a la dulce Kelly Capwell.
Como me gusta mucho combinar imágenes con música en la bitácora, aprovecho para poner fragmentos de la fantástica banda sonora de la película que compuso Mark Knopfler y cuyo tema Storybook love estuvo nominado a un Oscar.





martes, 27 de julio de 2010

Angélica de Golon


En un quiosco cercano a mi casa venden libros de segunda mano por un euro. En la antigua casa de mis padres era aún mejor porque vivíamos muy cerca del gran Bazar del Tebeo donde vendían libros usados. Ni que decir tiene que me encantaba visitar aquel interesante y desordenadísimo lugar, donde compré muchos ejemplares que incluso hasta me vinieron muy bien en mi etapa universitaria.
El caso es que últimamente he ido comprando algunos de los que formaron la serie de Angélica de Anne Golon que editara el Círculo de Lectores en los años sesenta. En mi casa había dos, si no recuerdo mal, de los doce o más que componen este auténtico folletín ambientado a mediados del siglo XVII, la época de Luis XIV, el Rey Sol. El verdadero nombre de su autora es Simone Changeaux (1921), que escribió su obra en colaboración con su marido, Serge, en realidad el aristócrata ruso Vsevolod Sergeïvich Goloubinoff, que se encargaba de la parte de documentación e investigación histórica. En España los ha reeditado hace poco la editorial Pamiés y pueden conseguirse de forma digital. 
Ahora que les echo un rápido vistazo no sé yo si sería capaz de volver a leerme las historias de la bella e intrépida Angélica y sus amoríos en la corte de Versalles, en el Norte de África e incluso en el Nuevo Mundo. Por no hablar de su intrigante primer marido, Jeoffrey de Peyrac, que aparece y desaparece todo el tiempo a lo largo de las novelas. Yo creo que las que leí en su momento fueron Angélica y el Rey y segurísimo la de Indomable Angélica y lo que sí recuerdo que me gustó y que me encantaría volver a leer, es todo lo relativo a las actividades de alquimista del conde de Peyrac y curiosear ahora sobre cómo era su Wunderkammer.
Cuando mi padre vio cómo leía los libros hace millones de años me dijo: "Uy, esos libros no sé yo si son para tu edad". Pero no puso más reparos, pues sabía bien que también me leía todos los clásicos que había por mi casa y lo cierto y verdad es que eran mucho más "rosa fucsia" otra serie de novelas que me prestaban en los veranos, peor documentadas y ambientadas, como las de la Lindsey, Busbee y demás, que aquel folletín de los Golon.
En su momento pasaron en la televisión una de las cinco películas rodadas por Bernard Borderie entre 1964 y 1968, o al menos yo vi una de ellas, cosa que me hizo mucha ilusión. La interpretaba la bellísima Michèle Mercier (1939), con su look tan sesentero, así como el apuesto Robert Hossein (1927). Lo más curioso de todo, por lo que he visto en la Imdb, es que también entonces se rodaron dos películas basadas en las historias de Angélica pero de producción turca.
No sé yo si sería capaz ahora de leer y releer toda la serie, con todo lo que tengo pendiente... no sé, no sé.

lunes, 26 de julio de 2010

Misterio

¡La de buenos ratos que pasábamos jugando a Misterio de Cefa! Quedó en el fondo de un cajón del mueble de la playa y aunque huele un tanto a humedad resulta que ahora le entusiasma a la siguiente generación. Veo que está descatalogado y que en el fondo tenemos una pequeña reliquia... aunque nos falte la carta de la alcoba y alguna de las siluetas de las pobres víctimas, como la doncella. Ni que decir tiene que lo primero que desapareció fue el bloc de informes, por lo que dentro de la caja se acumulan hojas y hojas manuscritas por nosotros o por algún que otro invitado que ha pasado por allí a lo largo del tiempo. Mi tía tenía la versión primigenia, el Cluedo, que fue inventado en Inglaterra en 1944 y comercializado por la firma Parker. Con él estuvimos jugando durante años hasta que los buenos de los Reyes Magos nos trajeron su versión más tétrica... el fabuloso castillo encantado de Misterio. Como veo que se puede descargar de la red vamos a poder recuperar algunas de las fichas que nos faltan. 
Así que... ¡a jugaaarr!

jueves, 22 de julio de 2010

Amor de fotonovela y otros recuerdos


Tú para mí eres la estrella
un corazón a todo color...
Tú para mí eres la estrella
yo para ti no sé quién soy

¡Qué cosassss! Resulta que Tony Hadley comenzó haciendo fotonovelas. He aquí la prueba... Así que me he acordado de aquella canción tan veraniega de 1984 de Iván, cantante español que tantos éxitos cosechó por aquel entonces incluso en el resto del mundo.
La entrada anterior, dedicada al western, me hizo recordar el año 1985 y la asignatura de Cine que cursé en 1º de B.U.P. en mi cole, en el que tuvimos que "rodar" una película del Oeste en el mítico poblado de Tabernas, Almería. Entrecomillo "rodar" porque como no teníamos presupuesto en realidad todos los grupos de mi clase tuvimos que idear películas a base de diapositivas... sí, un poco cutre, la verdad. Había que escribir un guión, fotografiar los rótulos de los créditos y del "The End", conseguir el vestuario, hacer la foto-fija y un largo etcétera. Si no recuerdo mal yo misma escribí el guión y era la protagonista. La verdad es que no era muy original, porque estaba basado en Regreso al Futuro, película de moda por aquel entonces (por cierto, no se pierdan la estupenda reseña que hizo Ventimiglia hace unos días). Yo hacía del chico (era un colegio de chicas) que venía del futuro y daba el pego con el pelo corto estilo ochentero (lo llevaba así, como mi amor de fotonovela), mis pantalones blancos y mi horrenda camisa hawaina estilo Miami Vice. No nos quedamos las primeras aunque nos felicitaron por los rótulos (viendo los de Un rostro impenetrable es como recordé todo este asunto). Fue nuestra particular "fotonovela" (¿adónde iría a parar?). En fin... cuántos buenos recuerdos.

P.D. Entrada dedicada a mi grupo de amigas. El trabajo nos quedó muy bien y si no fue así de lo que sí estoy totalmente convencida es de lo bien que lo pasamos.


martes, 20 de julio de 2010

De taxis y cine

La semana pasada tuve la suerte de toparme con un taxista al que le gustaba mucho el cine, sobre todo aquellas películas que se centran en la actuación. Me dijo que sus actores favoritos eran Marlon Brando y Peter O'Toole y que si tenía que elegir una película se quedaba con El rostro impenetrable, la única película dirigida por Brando (One Eyed Jacks, 1961).
La conversación comenzó con las obras del tranvía, de ahí paso a la inutilidad del centro comercial de tiendas de outlets, donde el buen hombre fue a por un cinturón negro pero se encontró con cincuenta marrones por lo que al final no se compró ninguno y finalmente llegamos a lo de que lo mejor de los centros comerciales eran las salas de cine. El trayecto fue más bien largo y la conversación, muy amena, dio para mucho. A la hora de pagar me faltó un euro que el taxista me perdonó. Lo más curioso de todo es que a los pocos días volví a montarme en el mismo taxi y como nunca se me suele olvidar una cara, mi conciencia quedó tranquila al poder devolver lo que le dejé a deber. El caso es que gracias a tan fortuito encuentro he visto estos días su película favorita, una joya del western que ganó la concha de oro de San Sebastián aquel año. He encontrado en Youtube el vídeo que adjunto que cuenta algunas de las curiosidades de aquel film. Una pena que se perdieran todos los minutos extras que rodara Brando, hasta cinco horas en total, aunque lo cierto es que la autoría de la cinta siempre estuvo cuestionada y las malas lenguas criticaban el exceso de metraje bien por la inexperiencia del actor, bien por su gran egolatría. Malden sí lo tenía claro pues cuando le preguntaron por este tema señaló que sin duda el autor de este "rostro impenetrable" era el gran Marlon Brando, "un genio de nuestro tiempo".

De todas las reseñas que he leído me quedo con la del blog Moon in the Gutter.




lunes, 19 de julio de 2010

¿Y el príncipe Encantador?

He disfrutado muchísimo viendo Shrek 4, como no podía ser menos. Aunque la historia tiene sus peros, como todas las historias de "ciencia ficción", póngase el caso de las de los viajes al pasado o al futuro, las de "que hubiera pasado si..." y demás.
Porque yo me pregunto, si como se nos dice en la historia, Shrek nunca hubiera nacido, según los guionistas de esta cuarta parte, nadie salva pues a la princesa Fiona de la torre. Así que ella decide huir y en cierta forma salvarse a sí misma. Pero, entonces, ¿qué pasa con el príncipe Encantador? 
La conclusión es evidente: no existe el príncipe Encantador.
P.D. Parece que tampoco la estúpida de la Hada Madrina... que digo yo que si los padres de Fiona acuden al insoportable de Rumpelstiltskin es porque no tienen hada a la que acudir...
P.D2. Se me puede argumentar que ella se escapó antes de que llegara Encantador. Bueno, vale... pero nos seguimos quedando sin el Charming Prince.

viernes, 9 de julio de 2010

La casa de muñecas

Era perfecta la casita. ¿Y a quién le importaba el olor a pintura? ¡Si formaba parte de aquel encanto, de aquella novedad!
-¡Pronto, pronto! ¡Que alguien la abra!
El gancho que la cerraba estaba muy hundido. Pat lo soltó con su cortaplumas y la casa entera quedó abierta. Así podía uno ver al mismo tiempo el salón y el comedor, la cocina y los dormitorios. Así se abre una casa. ¿Por qué no se abrirían así todas las casas? Resulta más divertido que atisbar por el resquicio de una puerta en un recibidor mezquino, en el que sólo hay un perchero y dos paraguas. Eso es lo que se desea ver en una casa cuando se echa mano al llamador. Quizá de esta forma Dios abre las casas en la noche oscura cuando se pasea tranquilamente en compañía de un ángel...

Katherine Mansfield, "La casa de muñecas, El nido de la paloma y otros cuentos (1923)

Imagen: Casa de muñecas de Petronella Oortman (1686-1705). Rijksmuseum, Amsterdam.

miércoles, 7 de julio de 2010

Los Rockwells de Lucas y Spielberg

El pasado día dos de julio se inauguró en el Smithsonian American Art Museum la exposición Contando historias: Norman Rockwell en las colecciones de Georges Lucas y Steven Spielberg. En ella se exploran las relaciones entre el séptimo arte y las conocidas imágenes sobre la vida americana de Rockwell a través de las cincuenta y siete obras que poseen los dos famosos cineastas.
Por cierto, Spielberg, que es propietario de uno de mis Rockwells favoritos, The Connoisseur (1962), ha dicho sobre él: "There's this very dapper gentleman standing in front of a Jackson Pollock. Now Rockwell spoke volumes about his intentions with just the back of people's heads (...) I think this is Alfred Hitchcock looking into the frame and saying, I hope I am never part of that. It looks so chaotic."
Se espera que esta exposición tenga un gran éxito... toda una blockbuster. Qué pena que Washington esté tan lejos...

* Post dedicado al amigo Rentero ;) ... ¡y a Sushi de Anguila! :D

martes, 6 de julio de 2010

Duke y Maureen



Gracias al gran director John Ford, los geniales John Wayne y Maureen O'Hara constituyen una de las parejas más carismáticas del cine clásico. Con él rodaron tres maravillosas películas: Río Grande (1950), El hombre tranquilo (1952) y Escrito bajo el sol (1957). Con posterioridad volverían a protagonizar dos títulos más, MacLintock (Andrew V. McLaglen, 1963) y El gran Jack (George Sherman, 1971). Se llevaban trece años y fueron grandes amigos toda la vida. 
La irlandesa (Maureen Fitzsimons) es una de las actrices más bellas del cine clásico - en agosto cumplirá noventa años -. Su madre era cantante de ópera y ella misma y sus hermanos también lo fueron, aunque la joven Maureen prefería la actuación. Fue descubierta por Charles Laughton en un casting, que quedó cautivado por sus bellos ojos. Su primera  película fue La posada de Jamaica, de Hitchcock (1939) y todos la recordamos como la Esmeralda del Jorobado de Notre Dame o secuestrada por el pirata Morgan en El Cisne Negro, como la princesa Tanya de Los hermanos Barbarroja o como la atractiva madre de Yo a Boston y tú a California
En 1979 declaró: "He tenido el privilegio de conocer a tres grandes hombres en mi vida: a mi padre, a John Wayne y a Charles Blair". Este último fue su tercer marido, un famoso aviador, con el que se casó en 1968. Y bueno... qué decir de ese gran hombre, el "Duke" John Wayne (1907, Winterset, Iowa-1979, Durango, México). Mejor seguir quedándonos con las palabras que también le dedicó la O'Hara: "Hablando como actriz, desearía que todos los actores fueran como Duke y como persona sería estupendo si todo el mundo pudiera ser tan honesto y genuino como lo es él. Es un hombre de verdad".
Por desgracia el mejor vídeo que he encontrado en Youtube que muestra la magia que había entre ellos dos no se puede insertar pero lo pueden ver aquí. El que pongo a continuación no está mal... aunque mejor escucharlo sin la edulcorada banda sonora de fondo.

lunes, 5 de julio de 2010

Sombra aquí, sombra allá








En los años 30 hubo un cambio radical en la estética de la mujer. Se pasó de una mujer femenina muy frágil, con mucha dulzura, que fue el prototipo de mujer que marcó los años 10 y 20, a una mujer de estética fría, seria, poco femenina, con aire duro y masculino. El cambio vino dado por las circunstancias de la época, I Guerra Mundial, las mujeres tomaron la posición de los hombres ya que ellos fueron a la Guerra. La única tendencia que se mantuvo fue la palidez en el rostro. Lo más representativo del maquillaje de los años 30 fue que, a diferencia de otros posteriores, éste nunca se volvió a repetir. El icono estético mas representativo donde podemos ver ese maquillaje es en Greta Garbo en los años 30.
En los 20 tenia una estética completamente diferente. El maquillaje era muy poco alegre, muy serio, las pieles eran muy claras y el tono de piel muy unificado, se seguían llevando la matización con polvos de arroz muy blancos. Lo más curioso de este maquillaje, es que en la delineación superior del ojo se trazaba una línea negra desde el lagrimal hasta el final del ojo que tenía una especie de montañita en el centro. En el lado opuesto al lagrimal, el rabillo, se trazaba un triángulo en forma descendente con lápiz negro que no se rellenaba. Marcaban una banana en marrón alargando la cuenca de manera descendente, difuminaban la banana y repasaban con una forma marrón. El párpado móvil solía usar un color marfil, beige o crema. En el arco supracilial el mismo color que en el párpado móvil. Se marcaba con máscara de pestañas las superiores enteras muy marcadas, y abajo sólo a la mitad, dos cuartos de la delineación inferior. La ceja que marcó tendencia en la época era una ceja redonda muy finita y con una gran tendencia a la caída. Los labios eran muy finos y alargados, en horizontal. Los colores eran oscuros, rojos, Burdeos o marrones. Las cimas del labio eran redondas, a veces el labio superior se maquillaba mas largo. Y el rubor era muy discreto, casi siempre en un tono marrón.
En los años 40 lo más representativo era la boca, vulgarmente conocida como “la boca de asco”. El centro del labio superior se afinaba y se ensanchaba hacia las comisuras, creando esa mueca de asco. Seguía siendo una estética muy fría, con ausencia de color, las pieles seguían siendo claras, los ojos eran muy parecidos a los de los años 30, el sombreado era el de la media luna, también una banana marcada en marrón en forma descendente y la delineación superior del ojo marcada en negro, con un trazo muy fino. Máscara de pestañas arriba, sombra color marrón o crema en el párpado. Las cejas siguieron siendo finas. Y el rubor marrón, discreto y alargado. Una mujer que define muy bien esta década es Katherine Hepburn.
En los años 50 el maquillaje dio un cambio radical, las mujeres eran más femeninas, el blanco de la piel ya no daba esa sensación de enfermizo, si no que se empezaba a llevar un tono de piel mas saludable, tirando hacia moreno. Se introdujo el color en los sombreados, el ojo se marcaba con una forma abierta con eyeliner. Se marcaba una banana muy flojita en un tono azul o marrón se difuminaba muy bien y se marcaba la delineación superior con eyeliner cerrando en una forma de siete. La boca era forma de corazón, los labios tenían esa forma, ni gruesos ni finos y siempre en tonos oscuros. Un rubor marcado por debajo del hueso del pómulo. El maquillaje de los años 50 es uno de los más bonitos y más femeninos. La forma en que se marcaba el eyeliner es algo que se sigue haciendo, es un maquillaje muy discreto, pero sutil y sofisticado a la vez. Da siempre un punto de elegancia. Seguro que localizas este estilo si miras una foto de Marilyn Monroe.

Historia del Maquillaje de Hollywood II. Promaquillaje.com