viernes, 31 de julio de 2009

Up-enternecida




Cada vez que voy a ver la nueva película de Pixar sé que me maravillará. Así que vuelvo del cine enternecida con los personajes y la historia de Up, muy especialmente con la pareja formada por Carl y Ellie y los sueños forjados a lo largo de sus vidas.

Son como una pareja ideal del cine clásico a lo Spencer Tracy y Katherine Hepburn. Su sola visión en la gran pantalla ya te hace vibrar...

martes, 28 de julio de 2009

Fuera del tiempo

"Bajo el globo caen los copos.

Ante los ojos de mi memoria, sobre la mesa de la señorita, mi maestra hasta la clase de los mayores del señor Servant, se materializa la pequeña bola de cristal. Cuando nos habíamos portado bien, se nos permitía darle la vuelta y sostenerla en la palma de la mano hasta que cayera el último copo al pie de la torre Eiffel cromada. Aún no había cumplido los siete años y ya sabía que la lenta melopea de las pequeñas partículas algodonosas prefigura lo que siente el corazón durante una gran alegría. La duración se ralentiza y se dilata, el ballet se eterniza en la ausencia de obstáculos, y cuando se posa el último copo, sabemos que hemos vivido ese instante fuera del tiempo que es la marca de las grandes ilusiones. A menudo, de niña, me preguntaba si estaría a mi alcance vivir instantes semejantes y hallarme en el corazón del lento y majestuoso ballet de copos, liberada por fin del tedioso frenesí del tiempo.

¿Es eso acaso, sentirse desnuda? Libre el cuerpo de todo vestido, el espíritu no se libera sin embargo de sus aderezos. Pero la invitación del señor Ozu había provocado en mí el sentimiento de esa desnudez total que es la del alma sola y que, nimbada de copos, provocaba ahora en mi corazón una suerte de deliciosa quemazón.


Lo miro.
Y me zambullo en el agua negra, profunda, helada y exquisita del instante fuera del tiempo."

Muriel Barbery, La elegancia del erizo, 2006.


domingo, 26 de julio de 2009

sábado, 25 de julio de 2009

Un buen rato





Si alguien está necesitado de unas risas ácidas regadas con toque romántico y pasar así un buen rato recomiendo Nueva York para principiantes o How to lose friends & alienate people. El reparto es fantástico... tan correctos como siempre están Jeff Bridges y Gillian Anderson, junto a la encantadora Kirsten Dunst, la guapisísima Megan Fox y, muy especialmente, el histriónico de Simon Pegg que llena toda la pantalla y se come a todo el mundo.

Hay algunas escenas románticas que aunque sean de cliché las he disfrutado bastante. Lo que lamento es que el cine estaba lleno de la típica gente que va a ver la película porque supuestamente es exclusivamente de risa y que se pasan el tiempo voceando y esperando a que llegue el gag. Buffffff...

A ver si consigo la banda sonora...

martes, 21 de julio de 2009

El final de la Kodakchrome





Foto 1: Carlos Moisés García (amigo y genial fotógrafo)

El retrato de la niña afgana que tan famoso hizo al fotógrafo Steve MacCurry se ha convertido en el símbolo del fin de la era de la película fotográfica Kodakchrome. Una era que ha durado setenta y cuatro años (1939-1969). Hará un mes que Eastman Kodak publicó que dejaba de fabricar el mítico carrete y hace unos días Fuji también ha anunciado la muerte de su Fujicolor Pro 800Z para el próximo mes de septiembre.

Si la primera fotografía de esa hermosa niña de profundos ojos verdes la tomó MacCurry en diapositiva Kodakchrome, la segunda, con esa misma niña convertida en una mujer de treinta años profundamente avejada, fue realizada ya con tecnología digital. Aquel rostro se hizo muy popular a través de la revista National Geographic tras los bombardeos soviéticos en Afganistán de 1984.

Un buen amigo y genial fotógrafo me contaba que ya en los últimos años era muy difícil conseguir estos carretes y que había que acudir a Internet para poder comprarlos pues prácticamente se estaban extinguiendo. Y al parecer solamente había un único laboratorio oficial que revelaba estas fotografías, en Parsons, Kansas, según dice la Wiki.

Para despedir a esta víctima analógica de la era digital casi todo el mundo se ha acordado de la canción que Paul Simmons le dedicó a la Kodakchrome en 1973:

Kodachrome
They give us those nice bright colors
They give us the greens of summers
Makes you think all the worlds a sunny day, oh yeah
I got a nikon camera
I love to take a photograph
So mama dont take my kodachrome away

Nos da esos maravillosos colores, nos da el verde de los veranos.
Te hace creer que en el mundo entero hay un soleado día.
Tengo una cámara Nikon, me encanta hacer fotografías...
así que mamá, no me quites mi Kodacrhome

domingo, 19 de julio de 2009

Parecidos razonables y una gran canción




Estos días en que se desarrolla el tour de Francia me apetece hablar de un recuerdo muy entrañable de la infancia del que mi hermano estoy segura que se acordará. Así que pido disculpas por lo extravagante de esta entrada.

Creo que ya lo dije por aquí alguna vez pero ahí va. Nosotros siempre seguimos incansablemente primero al equipo ciclista Reynolds y luego a su sucesor, el Banesto. Mis primeros recuerdos de la vuelta ciclista a España y del tour de Francia están ligados a la pegadiza, electrónica y fantástica canción de Enola Gay que fue la de la vuelta ciclista de 1981 si no me equivoco. Por entonces Perico Delgado no era tan conocido como lo sería a partir de 1984 (año de todas aquellas caídas con las que tanto sufrimos y que le impidieron tener la suerte de a partir de 1985) pero para nosotros él era clavadito al moreno de OMD y Julián Gorospe al rubio, esto es a Andrew MacCluskey y Paul Humphreys respectivamente. Todavía hoy, cuando oigo los compases de la canción de Enola ya me estoy imaginando a Perico Delgado y Julián Gorospe pedaleando incansablemente por las cuestas del Tourmalet. Es más, es que escuchábamos la canción y cuando decían

"Enola Gay, is mother proud of little boy today
A-ha this kiss you give, it's never ever gonna fade away"

nosotros ni sabíamos de lo trágico de la canción, dedicada al piloto que tiró la bomba de Hiroshima. A nosotros nos gustaba pensar que en vez "gonna fade away" decían "Alpe d'Huez"... ya, ya lo sé, cualquier parecido con la realidad... Lo que hace la imaginación de unos niños que en aquel momento ni idea teníamos de inglés.

Tanto nos gustaba el ciclismo que hasta teníamos las cartas Fourier con todos los equipos. A mí me encantaba la carta de Gorospe, por supuesto, que siempre fue un chico muy apuesto, que diría mi abuela y, sobre todo un gran contrarrelojista. Él siempre fue ese comodín-gregario importantísimo tanto en el Reynolds como en el Banesto gracias al cual, estoy segura, tanto Perico Delgado como Miguel Indurain le debieron tantas y tantas victorias.

¡Qué pena que el ciclismo no sea ya lo que era antes!... Por mil razones pero sobre todo por aquellas emocionantes calurosas tardes de verano en que nuestros corazones vibraban al ritmo de los golpes de pedal de aquellos grandes ciclistas junto con la voz sin par de aquel gran locutor radiofónico y comentarista deportivo que fue Pedro González.

Esta entrada, como tantas otras de este museo personal plagado de recuerdos, va dedicado a mi hermano del alma ;)

viernes, 17 de julio de 2009

Un libro y una linterna bajo una manta



"Las pasiones humanas son un misterio y a los niños les pasa lo mismo que a los mayores. Los que se dejan llevar por ellas no pueden explicárselas y los que no las han vivido no pueden comprenderlas. Hay hombres que se juegan la vida para subir a una montaña. Nadie, ni siquiera ellos, puede explicar realmente por qué. Otros se arruinan para conquistar el corazón de una persona que no quiere saber nada de ellos. Otros se destruyen a sí mismos por no saber resistir los placeres de la mesa... o de la botella. Algunos pierden cuanto tienen para ganar en un juego de azar o lo sacrifican todo a una idea fija que jamás podrá realizarse. Unos cuantos creen que sólo serían felices en algún lugar distinto y recorren el mundo durante toda su vida. Y unos pocos no descansan hasta que consiguen ser poderosos. En resumen: hay tantas pasiones distintas como hombres distintos hay.

La pasión de Bastián Baltasar Bux eran los libros.


Quien no haya pasado nunca tardes enteras delante de un libro, con las orejas ardiéndole y el pelo caído por la cara, leyendo y leyendo, olvidado del mundo y sin darse cuenta de que tenía hambre o se estaba quedando helado...


Quien nunca haya leído en secreto a la luz de una linterna, bajo la manta, porque Papá o Mamá o alguna otra persona solícita le ha apagado la luz con el argumento bien intencionado de que tiene que dormir, porque mañana hay que levantarse tempranito...


Quien nunca haya llorado abierta o disimuladamente lágrimas amargas, porque una historia maravillosa acababa y había que decir adiós a personajes con los que había corrido tantas aventuras, a los que quería y admiraba, por los que había temido y rezado, y sin cuya compañía la vida le parecería vacía y sin sentido...


Quien no conozca todo eso por propia experiencia, no podrá comprender probablemente lo que Bastián hizo entonces."


Michael Ende, La Historia Interminable (1979)

Un libro de mi vida, una película de mi vida, un videoclip y una música de mi vida...

domingo, 12 de julio de 2009

Secretos y verano


Foto: FRivera



And all I want is to hold your hand
To see the sun and walk the sand
You make me sad and you make me glad
And now you see that all my secret is this love
Is love, is love
All my secret is this love


Esta canción rememora bicicletas, pipas saladas, mágicos atardeceres, flashes de fresa, guitarras en la arena, tontos amores platónicos...

Rememora aquellos largos y tranquilos veranos que ya no volverán.




sábado, 11 de julio de 2009

Un ángel sin cabeza



Una novela que me gustó muchísimo hace millones de años y que ahora no consigo encontrar es El ángel sin cabeza de la austriaca Vicki Baum (1880-1960). Al igual que ocurre con otra escritora cuyas novelas también me parecieron siempre entretenidas, como es el caso de Daphne du Maurier, el balance sobre su obra es desigual, más bien tendiendo la crítica a no valorarlas en exceso.

Indagando un poco en la red tampoco hay mucha información sobre esta escritora que emigró a los Estados Unidos en 1931 y cuya obra fue prohibida por el régimen nazi dado su origen judío. Alcanzó la fama cuando su novela Menschen in Hotel fue llevada al cine y ganó en 1932 el óscar a la mejor película (Grand Hotel). Fue interpretada por las estrellas del momento como Greta Garbo, John Barrymore y Joan Crawford e inauguró ese género de películas corales que transcurren en un lugar de paso o un "no-lugar" augiano y donde se entremezclan diferentes historias. Baum siguió escribiendo novelas y guiones cinematográficos después de este primer éxito.

Un ángel sin cabeza o El lago de las damas de la Baum, el Viento del este, viento del oeste o La madre de Pearl S. Buck eran novelas que leyeron con fruición nuestras madres pero que también disfrutamos en su momento las hijas. Si las volviera a leer después de los veinte años que han transcurrido no sé si me gustarían tanto como en aquella época tan candorosa de la adolescencia.

Por lo que he leído ahora, las novelas de la Baum eran prácticamente semejantes en el transfondo aunque sucedieran en diferentes escenarios. La de El ángel sin cabeza transcurría en los primeros momentos de la guerra de independencia de México en 1810 y trataba de la historia de amor de una mujer noble casada - no recuerdo si de Weimar o Dresde - que se codeaba con personas de la talla de Goethe o de Von Humboldt y que se escapa a Nueva España con un noble español obsesionado por la explotación de las minas de plata de Guanajuato. Hay pasajes que no se me olvidan, como una noche mágica ante el Orizaba, donde la protagonista es consciente de que está viviendo el momento cumbre de su relación y sabe que después ya nada volverá a ser igual; cuando ella cae enferma de viruela; o cuando él va a la lucha a sabiendas de que es su final... cuando ella escapa moribunda por un desierto y finalmente acaba ante la misma estatua de un ángel sin cabeza con la que se da inicio la novela... Todo un novelón romántico lleno de aventuras.

Me hubiese gustado incluir aquí un párrafo de los que me parecieron más líricos y que sucedían ante la contemplación del pico del Orizaba. Así que de momento incluyo uno de los pasajes de Grand Hotel en los que aparece Greta Garbo diciendo aquella frase célebre de "I want to be alone" y que tiene como fondo musical una interesante variación sobre la Barcarola de Tchaikovsky.

viernes, 10 de julio de 2009

Arigata ya



arigata ya
fusuma no yuki mo
jodoo kara


Gracias sean dadas a lo alto;
la nieve sobre mi manta
también viene de la Tierra Pura.

Isaa Kobayashi (1762-1826)