sábado, 28 de febrero de 2009

My prayer

When the twilight is gone and no songbirds are singing
When the twilight is gone you come into my heart
And here in my heart you will stay while I pray

My prayer is to linger with you
At the end of the day in a dream that's divine
My prayer is a rapture in blue
With the world far away and your lips close to mine

Tonight while our hearts are aglow
Oh tell me the words that I'm longing to know

My prayer and the answer you give
May they still be the same for as long as we live
That you'll always be there at the end of my prayer

Jimmy Kennedy and Georges Boulanger


Muñecas rusas


"Mi madre tenía una muñeca rusa que le había traído mi padre de París. A mis hermanos les enloquecía que al abrirla apareciera dentro otra muñeca idéntica. Pensaban que era el colmo de lo anormal. Yo, más ingenuo, creía que los seres humanos estábamos constituidos de ese modo. Así, dentro de mi profesor de matemáticas había otro profesor de matemáticas un poco más pequeño y otro y otro y otro... (...)
La muñeca rusa de mi madre estaba en una especie de tocador que había en su dormitorio. A veces, escondido debajo de la cama, veía cómo ella abría y cerraba el artefacto soviético procedente de París. Daba la impresión de buscar dentro de la muñeca algo que no encontraba dentro de sí misma. Y siempre lo abandonaba con un gesto de decepción para rizarse las pestañas. Pero yo creo que se trataba de una decepción activa. El humor, según Bergson, es una espera decepcionada. Las muñecas rusas esconden un sistema filosófico que provoca un sentimiento semejante. Uno sospecha que la vida, de ser algo, es esa sucesión de lo mismo dentro de lo mismo. Yo lo entendí de pequeño, frente a la perplejidad de mis hermanos y de mi madre, pero lo desentendí de mayor. Y todo porque no he conseguido escribir una frase que dentro de sí contenga la misma frase y la misma frase y la misma frase..."

Juan José Millás, "La misma frase" en: Los objetos nos llaman. Barcelona: Seix Barral, 2008, pp. 24-25.

viernes, 27 de febrero de 2009

Muñecas recortables





Hay que ver lo poco que me duraban a mí las muñecas recortables con sus vestiditos todos tan monos y tan fashion... que al par de días se quedaban las pobres decapitadas. Que donde se pusiera una muñeca como Dios manda con sus vestiditos de verdad, esto es, una preciosa Nancy tan guapa y tan hippy ella, que se quitaran las muñecas de papel.

Según un blog dedicado a muñecas recortables no se sabe el origen de este juego aunque está documentado desde el siglo XI. Tal y como las conocemos aparecieron en el siglo XIX en Inglaterra y Alemania en el seno de familias acomodadas "como modelos, no sólo de vestuario, sino también de conducta". Fue la editorial inglesa Fuller, en 1810, la que creó la muñeca Little Fanny, con poemas, historias moralistas y un completo vestuario. Hasta han sido objeto de exposición, como la que se hiciera en el Museo del Traje en diciembre de 2007.

Abren la entrada varias imágenes: el vestuario de Ava Gardner, muy años cincuenta, la muñeca recortable de Edivas, que data de "mi época" y paperdolls de Barbie y sus amigas, que son las que tienen las niñas de ahora. Claro, que éstas lo tienen más fácil hoy con los ordenadores que las de mi generación. Y si no pásense por: www.stardoll.com/es o por www.esbarbie.com... Esta última página toda una incitación a las compras compulsivas. O a lo mejor, para variar, exagero. Mejor no pensarlo y... ¡a jugar!

sábado, 21 de febrero de 2009

La Wunderkammer de Benjamin Button

El curioso caso de Benjamin Button es toda una Wunderkammer, un auténtico circo de variedades, de extraños personajes y de elementos que causan el estupor, la maravilla, la curiosidad. Haciendo un inventario mental del mismo, podemos encontrar:

- Button’s Button: la fábrica del hombre de los botones.
- El niño que nace viejo, la mayor curiosidad (“los que nacen diferentes se sienten toda la vida solos").
- El pigmeo bajito.
- My body a Wunderkammer: el marino lleno de tatuajes.
- La nadadora compulsiva cual Leandro en el Helesponto que acumula kilómetros.
- El hombre al que le cayó el rayo siete veces.
- Una bailarina que no deja de dar piruetas, como la de una caja de música.
- El canguro de las cinco de la tarde.
- Una galería de retratos (“va con la casa”).
- El colibrí, símbolo del alma que se eleva.
- “Se avecina la tormenta”. Al final todo acaba y nada es para siempre.

Y por supuesto, un reloj, símbolo de la brevedad de la vida. En toda Wunderkammer que se precie además de autómatas y artilurgios varios siempre hay una calavera que nos recuerda que vamos a morir, un memento mori, con lo que se conforma una auténtica vanitas barroca (“vanitas vanitatum omnia vanitas”, vanidad de las vanidades, todo es vanidad…).

Dejo aquí el final del relato corto de Scott Fitzgerald en el que se basa el guión de la película:

"He did not remember clearly whether the milk was warm or cool at his last feeding or how the days passed--there was only his crib and Nana's familiar presence. And then he remembered nothing. When he was hungry he cried--that was all. Through the noons and nights he breathed and over him there were soft mumblings and murmurings that he scarcely heard, and faintly differentiated smells, and light and darkness.

Then it was all dark, and his white crib and the dim faces that moved above him, and the warm sweet aroma of the milk, faded out altogether from his mind."

Agradezco a don Javier Moñino que terminara de animarme a ir a ver esta película.

viernes, 20 de febrero de 2009

¡Oscar para Kate!



Acabo de ver la película The Reader. Buena aunque el final se alarga un tanto... puede que por la servidumbre al libro de Bernhard Schlink. Magnífica la actuación de Winslet, aunque casi me gustó más en Revolutionary Road.

Lo que nunca he llegado a entender muy bien es con qué criterio se establece lo del Oscar/Globo de oro al actor/actriz de reparto. En el caso de esta película el personaje que interpreta la actriz podría ser considerado perfectamente como protagonista. La misma actuación de Ralph Fiennes, que está estupendo como siempre, sí podría ser considerado como secundario o de reparto. Por cierto, he visto en los rótulos que entre los productores está Anthony Mingella y el recientemente desaparecido Sydney Pollack.

Otra cosa que no entiendo es el que a pesar de estar ambientada la película tanto en la Alemania de posguerra como en la de los años finales del siglo XX, se empeñen en poner en inglés las frases que en diferentes escenas han de escribir los actores... hasta en un momento dado, unas palabras que están en una pizarra en una clase de la Universidad de Heidelberg, si no recuerdo mal, aparecen en inglés. Una pena para los que nos gusta el idioma de Goethe. Al fin y al cabo hablamos de una coproducción norteamericana sí, pero también alemana. Por cierto, que el profesor está interpretado por Bruno Ganz, el actor que hiciera de Hitler en la controvertida película de El Hundimiento (2004), tan bien caracterizado entonces y con tanto parecido al Führer que resulta chocante verlo aquí en un papel diferente.

Quedan pocos días para los premios de Hollywood... ojalá que se haga justicia con la actriz británica y gane el merecido Oscar.

P.S. ¡¡Ganó Kate!! Me alegro por ella... ya era hora. Y por aclarar lo del Oscar/Globo de Oro: curioso que con esta película ganara el Globo de Oro a la mejor actriz de reparto y el Oscar a la mejor actriz...

jueves, 19 de febrero de 2009

Ingrid Bergman y Juana de Arco



Es curioso ver la relación tan especial que la actriz Ingrid Bergman tuvo con una de las grandes heroínas del siglo XV, canonizada en 1920, como fue Juana de Arco, la famosa doncella de Orleans.

Buscando críticas sobre la película que la actriz sueca rodara en 1948 y que le valió su cuarta nominación a los óscars, me he topado con una página especialmente dedicada al personaje y a la actriz. La Bergman no sólo tuvo ocasión de encarnar a la santa francesa en la premiada película de Victor Fleming, sino que la interpretó en el teatro, tanto en 1946, en una producción de Broadway que llevó por título Joan of Lorraine, como posteriormente entre 1953-1954, dirigida esta vez por su marido el gran cineasta Roberto Rossellini. Parece ser que desde pequeña tenía gran devoción a la santa y fue ella misma la que puso gran empeño en que se rodara el famoso clásico de Hollywood.

En el caso de la obra de Rossellini, que fue llevada a diversos teatros de ciudades europeas, como España, también se hizo una versión cinematográfica en 1954. Se basaba en un oratorio de Paul Claudel que llevaba el título de Juana de Arco en la Hoguera.

En esa página también cuentan que cuando Ingrid Bergman murió tenía en su mesilla una colección de libros y cosas relacionadas con la santa, así como una bolsita con tierra de Orleans.

No sé por qué siempre me atrajo su vida. Puede que la culpa la tenga la famosa canción de Orchestral Maneouvres in the Dark, que como nunca me cansaré de repetir, es una de mis canciones favoritas de todos los tiempos. Creo que la canción me llevó a sumergirme en las biografías y novelas de la dama, admirada por los escultistas y a la que se le pide en las oraciones a ella dirigidas que conceda amor a la patria. A mí me llamaron la atención las cualidades que tradicionalmente se le han asociado: la valentía, la honestidad, la fe inquebrantable y por qué no, también la ingenuidad. Y siempre me sedujo verla vestida con su armadura al mando de tropas llenas de hombres.

Hace muchos años que vi la película de 1948 y en Youtube hay pocos fragmentos... es un recuerdo a revisar. Sin embargo está prácticamente al completo la impactante película del cine mudo rodada en 1928 por el director danés Carl Theodor Drayer. Impactante por su modernidad, por esas caras tan expresivas de los actores, tan bien caracterizados, en primerísimos planos, por la simbología de los objetos escogidos, por las escenas rodadas a plena luz del día y por los decorados tan escuetos.

Dejo dos fragmentos de las dos películas, separadas por veinte años. Para otro día dejo las versiones más actuales e incluso las obras literarias. Seguro que Sushi de Anguila nos hubiese deleitado con una interesantísima entrada cargada de historia, batallas y anécdotas...





miércoles, 18 de febrero de 2009

De aquí a la eternidad



Hace lo que una ya siente como millones de años que tenía grabada en una vieja cinta de casete una canción. La debí escuchar en algún momento en la radio, en una madrugada de verano... La escribí en una vieja libreta y de tanto leerla la memoricé.
Hará un par de años acudí a un buscador entrecomillando el estribillo ("qué me importa la muerte si no puedo hacerte feliz, de aquí a la eternidad"...) Pero no encontré nada.
Hace un par de meses la localicé.
Por mucho tiempo creí que la canción era de Los Secretos... Pero no, la canción es de Pablo Perea, de La Trampa.
Mil disculpas...
Aquí queda archivada.

DE AQUÍ A LA ETERNIDAD
Pablo Perea

No te busqué y sin quererlo te encontré
Y tu risa me embriagó y cambió mi calendario
Nunca pensé que el aroma de tu piel
Me pudiera enloquecer como a un preso solitario

Yo no sé si fueron tus labios
Los que con besos sabios
Llenaron mi horario de ti
De aquí a la eternidad.

Dime que no; ¡No estoy loco por favor!
Si te digo que ahora yo
Te deseo en todas partes
Ahora mi amor; dame solo una razón
Por la que mi corazón
No se pare cuando te marches

Yo sin ti, me siento salvaje
Que no lleva equipaje
Y acaba su viaje en ti
De aquí a la eternidad.

No sé por qué; por qué tiemblo cada vez
Que te marchas y te vas
Dime que no; no es para siempre!
Que me ahogan las ganas de verte
Que me importa la muerte,
¡Si no puedo hacerte feliz!

De aquí a la eternidad.

Aki no kure / Salvo el crepúsculo


ENCARGO

No me des tregua, no me perdones nunca.
Hostígame en la sangre, que cada cosa cruel sea tú que vuelves.
¡No me dejes dormir, no me des paz!
Entonces ganaré mi reino,
naceré lentamente.
No me pierdas como una música fácil, no seas caricia ni guante;
tállame como un sílex, desespérame.
Guarda tu amor humano, tu sonrisa, tu pelo. Dálos.
Ven a mí con tu cólera seca de fósforo y escamas.
Grita. Vomítame arena en la boca, rómpeme las fauces.
No me importa ignorarte en pleno día,
saber que juegas cara al sol y al hombre.
Compártelo.

Yo te pido la cruel ceremonia del tajo,
Lo que nadie te pide: las espinas
hasta el hueso. Arráncame esta cara infame,
oblígame a gritar al fin mi verdadero nombre.

Paris, 1951/1952


Julio Cortázar, Salvo el crepúsculo

Kono michi wa




kono michi wa
yuku hito nashi ni
aki no kure


Este camino
ya nadie lo recorre
salvo el crepúsculo

Basho Matsuo (1644-1694)

miércoles, 4 de febrero de 2009

Como el perro y el gato




Hoy abrimos el cajoncito de nuestro gabinete dedicado a parejas policiacas rebosantes de atracción (como bien saben, y si han leído pasadas entradas, una de mis grandes aficiones). Una de mis preferidas eran las formadas por el muy americano teniente James Dempsey (Michael Brandon) y la muy británica sargento (sargenta que diría la ministra Aído) Harriet Makepeace (Glynis Barber), que trabajaban en Scotland Yard.

La serie se estrenó en España en 1987 y se podía ver los domingos por la tarde a partir de las ocho, creo que antes que emitieran Luz de luna (¿o llegaron a coincidir?) y llevó por título Como el perro y el gato. Duró tres temporadas y constó de treinta y siete capítulos. La pareja siempre estaba a la gresca y a la vez sufrían una irresistible atracción y lo más divertido era el ver cómo chocaban dos estilos diferentes de vida, el de un rudo poli de Nueva York y el de una meticulosa hija de un noble británico experta en tecnología. El tercero en discordia era el inspector jefe Gordon Spikings, que era el mediador de ambos (vamos, como el Walter Skinner de Expediente X).

Los dos actores tenían mucha química, tanta que hasta se enamoraron y así siguen hasta ahora. Bueno, supongo, al menos siguen casados. Yo leí en su momento dos novelas que se escribieron cuando se emitió la serie y hoy día las guardo como reliquias.

Dejo aquí este vídeo que está en Youtube y que incluye escenas del primer episodio. Está amenizado con el inefable tema Can't take my eyes off you que fue escrito en 1967 para Frankie Valli, luego tantas veces versionado, como es el caso de los Boys Town Gang de San Francisco en los años ochenta.


lunes, 2 de febrero de 2009

El Perdón de Winterbottom


La entrada anterior estaba dedicada a una obra del novelista y poeta inglés Thomas Hardy (1840-1928). Hoy la dedicamos a una magnífica película dirigida por Michael Winterbotton en el año 2000 y cuyo guión se basa, aunque lejanamente, en una obra de Hardy, El alcalde de Casterbridge (1886). La diferencia principal entre el libro y la película estriba en que El Perdón (The Claim) ocurre en el lejano oeste.

La película me gustó bastante cuando la vi en el cine su momento. Su director, vista además su trayectoria, es muy bueno. Y los actores, tanto los maduros, como Peter Mulan, Natassja Kinski, Mila Jojovich (bueno, ella en edad intermedia), como los jóvenes, West Bentley y Sarah Poley, estaban muy bien. Además de la buena ambientación y fotografía la película tenía la ventaja de contar con la música de uno de los mejores compositores actuales, Michael Nyman.

No he leído el libro de Thomas Hardy aunque, como el de Tess la de los d'Urberville, tendrá ese tinte de naturalismo propio del siglo XIX que siempre me gustó y, claro, será un poco deprimente. La película de Winterbottom, desde luego, me fascinó. Así que tengo como tarea pendiente tanto la revisión de la misma como la lectura del libro en la que vagamente se basa.

Trailler



Música de Michael Nyman

domingo, 1 de febrero de 2009

Tess la de los d'Urberville





"He listened. The wind, playing upon the edifice, produced a booming tune, like the note of some gigantic one-stringed harp. No other sound came from it, and lifting his hand and advancing a step or two, Clare felt the vertical surface of the structure. It seemed to be of solid stone, without joint or moulding. Carrying his fingers onward he found that what he had come in contact with was a colossal rectangular pillar; by stretching out his left hand he could feel a similar one adjoining. At an indefinite height overhead something made the black sky blacker, which had the semblance of a vast architrave uniting the pillars horizontally. They carefully entered beneath and between; the surfaces echoed their soft rustle; but they seemed to be still out of doors. The place was roofless. Tess drew her breath fearfully, and Angel, perplexed, said... "What can it be?"
Feeling sideways they encountered another tower-like pillar, square and uncompromising as the first; beyond it another and another. The place was all doors and pillars, some connected above by continuous architraves.
"A very Temple of the Winds," he said.
The next pillar was isolated; others composed a trilithon; others were prostrate, their flanks forming a causeway wide enough for a carriage and it was soon obvious that they made up a forest of monoliths grouped upon the grassy expanse of the plain. The couple advanced further into this pavilion of the night till they stood in its midst. "It is Stonehenge!" said Clare. "The heathen temple, you mean?" "Yes. Older than the centuries; older than the d'Urbervilles! Well, what shall we do, darling? We may find shelter further on."
But Tess, really tired by this time, flung herself upon an oblong slab that lay close at hand, and was sheltered from the wind by a pillar. Owing to the action of the sun during the preceding day the stone was warm and dry, in comforting contrast to the rough and chill grass around, which had damped her skirts and shoes.

(…)
"What is it, Angel?" she said, starting up. "Have they come for me?"
"Yes, dearest," he said. "They have come." "It is as it should be," she murmured. "Angel, I am almost glad--yes, glad! This happiness could not have lasted. It was too much. I have had enough; and now I shall not live for you to despise me!" She stood up, shook herself, and went forward, neither of the men having moved. "I am ready," she said quietly."

Tess of the d'Urberville
Capítulo 58
Thomas Hardy (1891)


Tess, Roman Polanski, 1979
Se estrenó en Estados Unidos el 12 de diciembre de 1980